Puerto del Rosario (Fuerteventura), 14 may (EFE).
– El Ayuntamiento majorero de La Oliva trabaja en el Plan de Arbolado y Corredores Verdes del municipio, una herramienta para planificar con criterio profesional el futuro del paisaje vegetal de la zona.
En un comunicado, el Ayuntamiento ha explicado que se trata de un plan redactado bajo la premisa de adaptarse a los retos climáticos, mejorar la calidad de vida de la ciudadanía y fomentar una red de espacios verdes eficientes, sombreados y coherentes con la realidad ecológica de La Oliva.
Este proyecto nace bajo el impulso de la Concejalía de Medio Ambiente y Turismo del Ayuntamiento de La Oliva y forma parte de las actuaciones del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino “Naturalmente La Oliva”, financiado por la Unión Europea – Next Generation EU.
El estudio ha sido elaborado por un equipo multidisciplinar conformado por arquitectos, juristas, geógrafos, expertos ambientales, ingenieros, sociólogos y economistas, entre otros perfiles, y se divide en tres bloques: un diagnóstico inicial, una estrategia a medio y largo plazo, y un conjunto de propuestas concretas de actuación.
El concejal de Medio Ambiente, David Fajardo, ha subrayado que es “fundamental hacer un buen uso de nuestros espacios verdes, que haya una planificación eficiente de las plantaciones, sistemas de riego adecuados, creación de zonas de sombra y una jardinería respetuosa con el entorno”.
Por su parte, el alcalde de La Oliva, Isaí Blanco, ha puesto en valor la importancia de contar con este tipo de documentos técnicos como base para una planificación realista.
Una de las claves del plan es la elección cuidadosa y técnica de las especies vegetales, priorizando siempre aquellas autóctonas que ya están presentes de forma natural en la isla, evitando el uso de ejemplares procedentes de otras regiones.
Se trata de una selección pensada para respetar la identidad vegetal del territorio, minimizar el consumo de agua, fomentar la biodiversidad local y crear espacios de sombra que favorezcan la habitabilidad de plazas, parques y calles del municipio.
La estrategia del plan se estructura en torno a cinco metas esenciales: proteger la biodiversidad y conservar los recursos naturales; prevenir la desertificación mediante intervenciones adecuadas; adaptar el territorio al cambio climático, con soluciones basadas en la naturaleza; impulsar una economía vinculada al paisaje y al turismo responsable y fomentar la participación y gobernanza ambiental, integrando ciencia y comunidad.
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