Las Palmas de Gran Canaria, 6 jun (EFE).
– El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana ha iniciado oficialmente las obras de rehabilitación integral de la Urbanización La Paz, en San Fernando de Maspalomas, que contará con un presupuesto de 4,7 millones y tendrá un plazo de ejecución de un año.
Esta actuación, enmarcada dentro del Entorno Residencial de Rehabilitación Programada (ERRP), beneficiará directamente a 132 familias y mejorará 8 locales, con el objetivo de transformar profundamente el entorno, mejorar la accesibilidad, la eficiencia energética y la calidad de vida de los vecinos, ha apuntado el Consistorio en un comunicado.
La Concejalía de Vivienda de San Bartolomé de Tirajana aporta 698.
085 euros, la misma cantidad que aporta el Gobierno de Canarias y a la que se suma la inversión de 3,3 millones del Gobierno de España.
Entre las mejoras que se llevarán a cabo destaca la reparación de los daños estructurales en los edificios, como grietas en pilares y problemas en cimientos, que garantizarán la seguridad y estabilidad de las viviendas, así como la instalación de ascensores, la ampliación de los portales y mejoras de accesibilidad.
Las fachadas recibirán aislamiento térmico para reducir el frío en invierno y el calor en verano, lo que se traducirá en un mayor confort y ahorro energético.
Además, se instalarán sistemas de energía solar, se mejorará el alumbrado público con tecnología más eficiente y moderna, y se renovarán completamente las zonas comunes, incluyendo aceras, aparcamientos y nuevos espacios ajardinados.
Todo el conjunto estará pensado para crear un entorno más accesible, seguro y amable, donde los vecinos puedan vivir con mayor calidad y bienestar, señala el Ayuntamiento.
El primer teniente de alcalde, Alejandro Marichal, ha destacado que esta obra es fruto de una «apuesta clara» por «mejorar el parque de viviendas existente en el municipio».
Esta intervención «transformará por completo la vida de cientos de vecinos», y continuará con la Urbanización Las Llaves, entre otros planes previstos o en marcha.
Las obras tienen una duración estimada de doce meses y están diseñadas para ejecutarse por fases, con el objetivo de minimizar las molestias a los vecinos y garantizar la seguridad durante todo el proceso.
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