Santa Cruz de Tenerife, 20 jun (EFE).
– Investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) analizan un trastorno alimentario poco conocido, la adicción infantil a la comida, ante el aumento del peso infantil en Canarias.
El grupo de investigación Nutrición, Alimentación y Salud de la Universidad de La Laguna, liderado por el investigador Néstor Benítez Brito, ha iniciado esta línea de investigación emergente a nivel mundial, según ha informado este viernes la ULL en un comunicado.
La falta de datos actualizados sobre los trastornos alimentarios en Canarias fue el primer reto al que se enfrentó el grupo, que indica que la adicción a la comida no está reconocida como una patología clínica.
Según los investigadores, la duda en la comunidad científica es si debería clasificarse como un trastorno alimentario o como una adicción relacionada con sustancias, como las drogas o el alcohol.
Esto se debe a que, a nivel cerebral, los mecanismos que se activan en los casos de adicción a la comida son muy similares a los que se observan en las adicciones a sustancia.
No obstante, cuando se estudian los trastornos alimentarios, como la bulimia o el trastorno por atracón, en muchas ocasiones se aprecia que la adicción a la comida se comporta como un síntoma más dentro de estas patologías.
Por eso, según el estudio, el debate sigue abierto.
De hecho, agrega, algunas ramas científicas proponen considerarla como una categoría propia, separada tanto de los trastornos alimentarios como de las adicciones.
Para los investigadores es complicado asumir que algo imprescindible como la comida pueda ser considerada una sustancia adictiva.
Por ello, el autor de la tesis plantea: “¿Qué consideramos sustancia adictiva? ¿Los alimentos ultra procesados?¿Sus ingredientes?”.
«El problema es que la comida es necesaria para vivir», afirma, al tiempo que defiende que más que hablar de abstinencia, la clave está en la educación nutricional y hábitos saludables.
Para llevar a cabo este estudio se hizo un estudio piloto que tuvo como objetivo realizar una primera aproximación a la prevalencia estimada de la adicción a la comida en Tenerife.
Entre las limitaciones del estudio destaca el tamaño y tipo de muestra, ya que era pequeña y seleccionada por conveniencia, señala la nota, que precisa que se extrajo de un centro educativo de alto nivel sociocultural, y esto es relevante, porque el nivel socioeconómico influye bastante en los resultados de estas patologías.
En este caso, no se halló ningún participante que cumpliera con los criterios para diagnosticar una adicción a la comida.
De esta manera, para poder realizar un estudio representativo de prevalencia sobre la adicción a la comida en población infantil, sería necesario contar con una muestra más amplia y representativa.
EFEbrr/acp