Santa Cruz De Tenerife, 2 jul (EFE).
– La Audiencia Provincial tinerfeña acogerá el próximo 8 de julio un juicio en el que la Fiscalía solicita 45 años de cárcel a un acusado de abuso y corrupción de tres sobrinos suyos menores de edad, provocación y exhibición de pornografía infantil.
En el primer caso la petición es de 21 años de prisión, en el segundo serían 17 y en el tercero 7 por los mismos cargos, además del pago de 50.
000 euros a las víctimas, aunque en principio se espera llegar a una conformidad.
El hombre convivía con los padres de los niños y sus abuelos en una vivienda de dos plantas en la que tenía su propia habitación, en la que habría cometido los abusos aprovechándose de la confianza de los familiares para cuidarlos.
Con una periodicidad casi semanal cuando uno de ellos se quedaba a dormir en su casa y estaban solos lo habría penetrado analmente en repetidas ocasiones, causándole daños, a la vez de inducirle a practicarle felaciones.
A fin de ganarse su confianza y poder realizar los actos sexuales, el acusado utilizaba dispositivos informáticos tanto ordenadores como tablets para enseñar a este sobrino vídeos de personas menores de edad manteniendo actos similares.
Para evitar que relatara lo que estaba pasando, le decía que si se lo contaba a su padre éste lo mataría, que a sus abuelos les daría un infarto y que por lo tanto su progenitor acabaría en la cárcel.
El procesado utilizó sus cámaras de video y dispositivos móviles para grabar los actos sexuales y sacar fotos en los que se percibe el sufrimiento del niño, que fueron archivadas para verlas luego.
En cuanto a una sobrina, el procesado aprovechó que una noche se quedaba a su cuidado junto a un amigo que no ha sido localizado, y organizó un acto sexual en el que las dos víctimas mantuvieron relaciones entre ellos, mientras él miraba.
En cuanto al tercero se le acusa de haberse acercado y arrinconado al mismo en varias ocasiones, llevar a cabo tocamientos y también mostrarle videos de pornografía entre hombres adultos.
Tanto los padres de éste como de la niña presentaron denuncias tras lo cual se encontraron 13 grabaciones, con el primer sobrino y de personas adultas con menores, incluso un bebé, aunque no se sabe si los distribuyó porque intentó borrar las evidencias.
Como resultado todos ellos sufren estrés postraumático que afecta a su vida familiar, personal y escolar, ansiedad y pérdida de autoestima, según los peritos que los trataron.
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