Santa Cruz de Tenerife, 15 jul (EFE).
– La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha ratificado la condena a 5 años de cárcel para un hombre acusado de robar a un taxista al que golpeó con una piedra en la cabeza.
Además avala la multa 12.
100 euros, de los que cien euros corresponden al dinero de la recaudación robada y los 12.
000 euros de indemnización por las lesiones y secuelas sufridas por el taxista, a lo que se añadiría la cantidad que se fije en ejecución de sentencia por el dinero que dejó de percibir el denunciante al estar de baja médica durante 20 días.
Los hechos ocurrieron en julio de 2024 cuando el procesado cogió una piedra y se subió a un taxi en la plaza del Charco de Puerto de la Cruz, y se colocó justo detrás detrás del conductor.
Según la sentencia avalada ahora por la Audiencia, el taxista lo llevó por indicación del acusado a Los Realejos y una vez allí le dijo que parara porque iba a esperar a su novia, momento en el que le golpeó con fuerza en la cabeza y le exigió que le entregara el dinero mientras le agarraba el cuello con fuerza.
La víctima logró zafarse y abandonar el vehículo en el que dejó 100 euros de la recaudación que fueron sustraídos por el procesado.
La víctima sufrió un traumatismo craneoencefálico con herida en el cuero cabelludo, en el lado derecho de la cabeza para cuya curación requirió de aplicación de puntos y sutura y del que aún le resta un perjuicio estético consistente en una cicatriz de 3,5 centímetros.
El acusado fue detenido, ingresó en prisión provisional y resultó condenado en primera instancia por un Juzgado de lo Penal el pasado mes de marzo a la mencionada pena que ahora ratifica la Audiencia y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo (TS).
La defensa argumentó que la condena sólo se basaba en el testimonio del denunciante, que éste nunca afirmó que le hubieran golpeado con una piedra, que no se realizó prueba del ADN al arma, no existen pruebas objetivas de lo ocurrido, ni se aportaron grabaciones de cámaras de seguridad.
La versión del condenado es que fue el taxista quien se giró y le quitó la medicación y el móvil por lo que le propinó “una piña” para luego recuperar sus efectos y salir sin pagar la carrera, un relato que inadmite la Sala al no existir “indicio alguno” que lo corrobore, al contrario de lo contado por la víctima.
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