Santa Cruz de Tenerife, 1 ago (EFE).
– El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha ratificado la condena de tres años de cárcel para una mujer de 92 años como autora de un delito agravado de apropiación cometido al sustraer los fondos de su hija cuando estaba en coma por un accidente.
El TSJC rechaza de nuevo los argumentos de la Fiscalía que desde el primer momento se ha abstenido de presentar cargo alguno contra la encausada, que también deberá 522.
000 euros a sus dos nietos, y que junto con la defensa a lo largo de más de una década ha pedido el archivo de la causa al cuestionar la validez de las pruebas periciales.
La respuesta del TSJC es que no aprecia error alguno en el fallo de la Audiencia y da por válidos los numerosos documentos que concluyen en la condena impuesta.
El fallo ya ha sido recurrido ante el Tribunal Supremo (TS) con el criterio en contra, de nuevo, de la Fiscalía.
El pleito tiene su origen el 18 de marzo de 2005, cuando una mujer, casada y madre de dos hijos, fue atropellada en Santa Cruz con el resultado de que sus lesiones resultaron tan graves que quedó en coma, en estado vegetativo crónico y fue declarada incapaz.
Dos años más tarde un Juzgado acordó que quedara bajo la tutela de su madre, tal y como ocurrió hasta su fallecimiento en 2016, período en el que la encausada ejerció de tutora legal de su hija, pidió el divorcio en su nombre, tal y como aceptó un Juzgado en 2008.
Los dos hijos de la pareja quedaron bajo la guarda y custodia del padre y se fijó una pensión de alimentos de 500 euros para cada uno, a cargo del dinero de su madre que manejaba la abuela, dado que el padre cayó en depresión y su situación económica empeoró al quebrar sus negocios.
Según la sentencia, en este periodo se hicieron 150 extracciones bancarias, cargos que, según el fallo judicial, no tenían que ver con la tutela de la mujer.
El padre denunció ante el Juzgado de Familia y Fiscalía una disposición ilícita de los bienes que le correspondían a sus hijos como herederos legítimos pero sin que consiguiera en principio resultado alguno.
El mismo año que murió su madre, los nietos alcanzaron la mayoría de edad e iniciaron pleitos para reclamar el patrimonio de ésta, a los que la acusada respondía limitándose a seguir entregándoles la pensión, añade el texto.
Según el fallo, mientras sufrieron varios desahucios y su situación económica se vio muy comprometida hasta el punto de tener que acudir a Cáritas para obtener alimentos.
En el juicio, la acusada negó efectuar las extracciones ilícitas de dinero que se le atribuían, siempre dijo que gastó el dinero en beneficio de su hija incapacitada y rechazó también haber favorecido a la hermana de la fallecida y a sus dos hijos.
EFEnra/spf1012088