Santa Cruz de Tenerife, 10 sep (EFE).
– El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha dicho al portavoz de Vox en el Parlamento de Canarias, Nicasio Galván, que llamarle fascista «no es un insulto», sino «una evidencia empírica», después de que este se quejara en el transcurso de el pleno de control al Gobierno de los supuestos insultos que recibe su partido.
Galván, quien negó ser fascista y acusó al presidente de ser «primo hermano» de Benito Mussolini, había preguntado a Clavijo si consideraba que la presencia del barco de ayuda humanitaria ‘Open Arms’ en las islas puede servir como efecto llamada a la inmigración ilegal, mientras que el presidente defendió su labor porque «se jugarían la vida incluso por salvarlo a usted y a su jefe» si cayeran al mar.
En su intervención, el portavoz de Vox afirmó que el Open Arms es «un eslabón en la cadena de tráfico de seres humanos», sostuvo que el barco va «a las costas africanas a recoger directamente ahí a los inmigrantes ilegales» e incumple la ley del mar al no dejarlos en un puerto seguro cercano del continente.
Acusó a la ONG de «enriquecerse» y hacer negocio con el tráfico de seres humanos, una realidad que «no pueden ocultar insultando a Vox y a su presidente».
El presidente negó los insultos a Vox, porque llamarles fascistas es «una evidencia empírica» e invitó a Galván «y a su jefe» a visitar con él el ‘Open Arms’ para hablar con «los marineros que se tiran al mar a jugarse la vida».
«Escuchen el drama de elegir entre dejar un niño huérfano y rescatarlo o dejar que muera el niño y rescatar al padre, esas son las decisiones que tienen que tomar esas personas a las que ustedes denigran», dijo Fernando Clavijo.
El presidente afirmó que no es ser demócrata pedir que la Armada hunda los cayucos y las pateras con la gente dentro o «alegrarse de que mueran cientos de personas en el mar».
«No se puede dar golpes de pecho y autoproclamarse cristiano practicante y luego tener declaraciones de esa índole, si no me escucha a mí, escuche al menos a la Iglesia, que sí valora el papel de Open Arms», dijo Clavijo.
Para el portavoz de Vox, el fascismo es el «control» del Estado sobre la vida de las personas, así como «utilizar la mentira como arma política, intentar acabar con la libertad de expresión, ser intolerante con quien piensa diferente y controlar cada aspecto de la sociedad».
El presidente replicó a Galván que lo que quiere Vox es que «vuelvan los tiempos en los que otros agachábamos la cabeza ante actitudes fascistas, pero eso no va a ocurrir mientras los demócratas estemos en mayoría en este Parlamento».
«Su discurso y lo que usted pone en su programa es acabar con la vida de aquellos hombres, mujeres y niños que huyen del hambre, de la muerte y de la miseria», cerró el presidente entre las protestas de Nicasio Galván, quien fue llamado al orden por la presidenta de la Cámara, Astrid Pérez, por interrumpir a Clavijo.
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