Las interacciones entre peces moldean los arrecifes en latitudes altas, revela la ULPGC

Las Palmas de Gran Canaria, 29 sep (EFE).

– No sólo el ambiente explica por qué ciertos peces logran vivir en aguas templadas y polares, también influyen las interacciones entre ellos, ha revelado un estudio del  Instituto Universitario ECOAQUA, perteneciente a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

«En las regiones templadas y polares, donde las condiciones climáticas han sido más inestables, tradicionalmente se le ha otorgado al ambiente (por ejemplo, la temperatura) un papel de mayor importancia que a las interacciones», ha explicado en un comunicado este lunes el investigador que ha liderado el estudio, Néstor E.

Bosch, miembro del grupo Biodiversidad y Conservación (BIOCON) del Instituto Universitario ECOAQUA.

«Nuestros resultados demuestran que la convergencia en caracteres biológicos que determinan la aptitud a vivir en latitudes altas no se debe solamente a un efecto del ambiente, sino también a un proceso biótico en el que especies generalistas y con un alto grado de movilidad excluyen a especies que son competitivamente inferiores para explotar una serie de recursos limitados», ha agregado el investigador.

Tradicionalmente se ha considerado que el número de especies disminuye desde los trópicos a latitudes más altas debido a factores ambientales, como la temperatura y la estabilidad climática, pero este nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Journal of Biogeograph’, «pone de manifiesto que las interacciones biológicas entre organismos tienen una influencia mucho mayor en las regiones templadas y polares de lo que la ciencia ha establecido hasta ahora para estas latitudes», indica la ULPGC.

Se trata de unas interacciones bióticas cuyo papel sí se ha considerado siempre clave en los trópicos, donde ha habido condiciones ambientales más estables a lo largo de la historia evolutiva, permitiendo que las especies se especialicen en su nicho ecológico para poder convivir sin desplazarse unas a otras.

Este mecanismo, ya observado anteriormente en estudios con plantas terrestres, se ha documentado por primera vez en peces marinos a escala global en esta investigación, que se ha basado en datos empíricos de más de 3.

325 comunidades de peces de arrecife a lo largo de más de 100 grados de latitud, empleando técnicas estadísticas avanzadas para separar los efectos ambientales de los efectos propiamente bióticos.

Respuesta al cambio climáticoSegún ha explicado el investigador, a niveles prácticos, estos resultados tienen «gran relevancia ya que resaltan la importancia de incorporar interacciones bióticas en los modelos de distribución de especies en respuesta al cambio climático, algo que hasta ahora ha sido mayoritariamente ignorado».

«No basta con considerar el clima y el ambiente para explicar la estructura de las comunidades marinas.

Las competiciones y relaciones entre organismos también tienen un efecto relevante, especialmente bajo condiciones limitantes», ha indicado.

Bosch considera que este hallazgo «es esencial para regiones insulares como el archipiélago canario, donde la presión humana y los impactos ambientales ponen a prueba la resiliencia de los ecosistemas marinos».

«Incorporar las interacciones bióticas en los modelos de predicción permitirá mejorar la gestión ante el cambio climático, la planificación de áreas marinas protegidas y la respuesta ante la introducción de especies invasoras», ha agregado.

El estudio ha contado también con la participación de otros seis investigadores del Institute for Marine and Antarctic Studies (Universidad de Tasmania, Australia), el Centre for Environmental Science (Universidad de Maryland, EEUU), el Institute of Ecology and Evolution (Universidad de Berna, Suiza), el Department of Fish Ecology and Evolution (Swiss Federal Institute for Aquatic Science and Technology, Suiza), y el Smithsonian Environmental Research Centre (EEUU).

EFEmrgz