Santa Cruz de Tenerife, 1 oct (EFE).
– El Gobierno de Canarias ha realizado desde 2018 hasta julio de este año 6.
600 actuaciones de control relacionadas con pesca ilegal, marisqueo en zonas prohibidas, avistamientos no autorizados de cetáceos, fondeos sobre sebadales y prácticas subacuáticas sin licencia en las Zonas Especiales de Conservación Marinas del archipiélago.
Son parte de los resultados que ha presentado este miércoles la Consejería de Transición Ecológica respecto a la vigilancia de las Zonas Especiales de Conservación Marinas, entre los que figura la contribución al inicio de la recuperación de la lapa majorera (Patella candei), especie en peligro de extinción, gracias al refuerzo de la vigilancia en la Península de Jandía (Fuerteventura).
Estas actuaciones, cofinanciadas por el Programa Canarias FEDER 2014-2020 y 2021-2027 junto con fondos propios de la Comunidad Autónoma, han permitido garantizar la protección de hábitats y especies de alto valor ecológico frente a las presiones derivadas del turismo y las actividades humanas.
Al respecto, el consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano Hernández Zapata, ha subrayado que “la cooperación entre administraciones, cuerpos de seguridad y equipos técnicos ha sido clave para proteger nuestro patrimonio natural y para que siga siendo un espacio de biodiversidad y desarrollo sostenible”.
«Aunque la competencia en materia marina corresponde al Ministerio, desde Canarias asumimos nuestra responsabilidad porque no podemos mirar hacia otro lado”, ha indicado el consejero.
En concreto, desde 2018 hasta julio de 2025 los servicios de vigilancia terrestres y marítimos han registrado más de 28.
000 observaciones e intervenciones en Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura, incluyendo el control de actividades extractivas, usos náuticos, acampadas irregulares, residuos y vertidos.
Para ello las embarcaciones ‘Mar Canario’ (Tenerife) e ‘Isla de La Graciosa’ (Gran Canaria) han recorrido más de 18.
000 millas náuticas en labores de seguimiento ambiental, recogida de residuos, control de actividades y apoyo a intervenciones en casos de fauna marina accidentada.
Asimismo, este despliegue ha contado con la coordinación de tripulaciones especializadas, guardapescas y biólogos marinos, así como con la colaboración de otros cuerpos y fuerzas de seguridad, universidades y centros de recuperación de fauna.
Las embarcaciones conocidas como ‘Mar Canario’ y ‘La Graciosa’ conforman la flota de las Islas Canarias para potenciar la protección de las aguas del archipiélago.
Ubicadas en Tenerife y Gran Canaria, pero operativas en las ocho islas, estas embarcaciones están dotadas de un sistema patentado de recogida de microalgas, plásticos y microplásticos.
Los barcos, de 10,3 metros de eslora y 4,5 metros de manga, llevan 1.
500 metros de barreras de control para actuar ante derrames de hidrocarburos o para contener floraciones de cianobacterias; contenedores flotantes de recogida de residuos; skimers para la limpieza de combustible en superficie; una grúa y un vehículo submarino operado remotamente para grabar imágenes hasta 150 metros de profundidad.
EFEasd/jmor