Gran Canaria paga una deuda de gratitud con uno de sus grandes creadores, Sergio Calvo

Las Palmas de Gran Canaria, 2 oct (EFE).

– Gran Canaria pagará una deuda de gratitud con uno de sus grandes creadores del siglo XX, Sergio Calvo (1920-2010), dedicando un espacio a su pintura en el que será el futuro Museo de Bellas Artes de la isla.

Un prolífico y polifacético artista (pintor, escenógrafo y hasta diseñador de piezas arquitectónicas diversas) cuyo desconocimiento por gran parte de sus paisanos desmerece la cantidad y calidad de su abundante obra, según se ha destacado este jueves al presentar en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) una muestra de seis de sus cuadros más personales.

Se trata de piezas que han vuelto a ser exhibidas tras largos años en la sombra gracias a la iniciativa de su hija Ana Calvo Hernández, artífice de su donación al Cabildo de Gran Canaria con el propósito de que pasen a formar parte de la colección del futuro Museo de Bellas Artes de la isla.

Su gesto ha servido, de hecho, de revulsivo que ha llevado al CAAM, según ha relatado al presentarla su director, Orlando Britto, a improvisar «una pequeña gran exposición» que desde este mismo jueves acerca a la ciudadanía esos cuadros.

Todos ellos de gran formato y producto de diferentes etapas de su trayectoria, desde el titulado ‘Muerte’, datado en 1939, hasta el denominado «Energética», de 1981, y presididos en un lugar central por el emblemático «Éxodo», firmado en 1968.

Y es que, pese a la proyección nacional e incluso internacional que tuvo en vida su trabajo, alabado, por ejemplo, por el diario ABC, que dedicó en su momento un artículo al referido ‘Éxodo’, según ha rememorado Britto, son numerosos quienes lo desconocen entre sus paisanos, en especial entre las generaciones más jóvenes.

Por ello, desde el CAAM se ha apostado por contribuir a atajar esa ignorancia, fruto en parte de la propia personalidad de Sergio Calvo, que «nunca conectó mucho con el gran público aunque era apreciado en ambientes artísticos y profesionales, porque lo que hacía era, sobre todo, trabajar y trabajar», en palabras de su hija.

Esta ha confirmado que esa forma de ser de su padre, sumada a otras circunstancias como el carácter efímero de creaciones suyas como los decorados que hiciera para ópera y teatro, en parte atesorados por la Fundación Alfredo Kraus, es uno de los factores que han determinado que no sean tantos quienes saben de él.

Incluso cuando su valía y trayectoria sean equiparables y guarden incluso innegables paralelismos, salvando las distancias, con otros significativos artistas del siglo XX en Gran Canaria mucho más populares como Felo Monzón (1910-1989).

Con este último pintor tiene en común inquietudes, como la preocupación por los problemas sociales de su época y por las grandes dudas existenciales universales del ser humano o el interés por los signos de identidad propios de su tierra y sus gentes, incluso a pesar de que Monzón, con quien coincidió brevemente en la legendaria Escuela Luján Pérez, optara por retratarlas desde una óptica indigenista y Calvo mediante un suerte de tipismo canario singular.

Algo que le llevó a conectar desde muy joven con Néstor Martín Fernández de la Torre (1887-1938), quien lo captó como discípulo tras ver algunos de sus trabajos, ha subrayado Orlando Britto.

Los espectadores interesados en saber más de su obra y su figura tienen ahora la oportunidad de acercarse a ver los seis cuadros representativos de la creatividad de Sergio Calvo, que muestra actualmente el CAAM.

Si bien su legado está presente, de forma más discreta o latente, en muchos otros espacios de la isla, con obras repartidas entre el Cabildo Insular, el Ayuntamiento de Agüimes, la Fundación Alfredo Kraus y otras instituciones y entidades, y también a lo largo de Fuerteventura, donde hizo varios trabajos por encargo, ha detallado Ana Calvo Hernández.

EFEcms/jmr(foto)