Investigadores sospechan que el acusado de abusar de una menor borró los mensajes

Santa Cruz de Tenerife, 15 oct (EFE).

– El entrenador de baloncesto acusado de abusar de una menor en Tenerife, presuntamente borró, según los investigadores, del móvil que utilizaba para contactar con ella parte de los más de 404 mensajes que se cruzaron y concretamente los que resultaban más comprometidos que sin embargo fueron encontrados en el de la supuesta víctima.

Los miembros del equipo de policías que analizaron los terminales del acusado y el de la joven indicaron en la vista que se celebra en la Audiencia provincial, que los encontrados en este último no habían sido manipulados y que pese a ser enviados al otro número no aparecía en ese terminal por lo que tuvieron que ser borrados.

En la vista celebrada en la Audiencia Provincial tinerfeña el miércoles, el procesado sólo respondió a las preguntas de su abogado y negó que el 21 de marzo de 2020 hubiese mantenido relaciones con la menor en el baño del pabellón de Deportes donde los encontró la madre.

Aseguró que estaban en este lugar porque la deportista había tenido una lesión en el codo, la estaba curando, y de hecho, continuó, la puerta del baño permanecía abierta, tal y como marca el protocolo y señaló que en el recinto también se encontraba un guarda.

Negó que hubiese mandado mensajes de contenido sexual a la joven, dijo que el terminal era utilizado por la familia, que el suyo había sido robado, que el número se lo había dado a todos los miembros del equipo y que jamás envió mensajes advirtiendo a la joven que no contara lo que había pasado “porque simplemente no ocurrió nada”.

Atribuyó la denuncia de los padres a la mala relación que existe entre todos ellos y los distintos entrenadores y de hecho poco antes había dimitido uno por la presión que ejercían para ganar los partidos además de no reconocer su voz en los audios analizados.

La Fiscalía y la Acusación Particular mantienen su petición de penas de prisión de 6 años y el pago de una indemnización de 6.

000 euros, según la ley vigente antes de la reforma de 2022, mientras que la defensa solicita la libre absolución.

En sus conclusiones finales la defensa pide que se tenga en cuenta la atenuante de que la joven dio su consentimiento, pese a que éste no sea válido por ser menor y que no ha sufrido ningún daño psicológico ni en su vida diaria o estudios.

La Fiscalía cree que en las dos jornadas del juicio quedó acreditada su culpabilidad y como prueba estarían los mensajes de contenido “pornográfico” que encontraron los padres,el acoso sufrido por medio de sus llamadas con conversaciones de varias horas y no tener edad para dar su consentimiento.

Niega que hubiese mala relación entre el entrenador y su madre y de hecho ésta la dejaba a su cargo y señaló que el acusado había reconocido como suyo el número desde el que se mandaron los mensajes cuando siete meses después tuvo que comparecer en el juzgado, esta vez como víctima.

La Acusación particular dijo que desde el momento en el que comenzaron a enviarse este tipo de contenidos cuando ella tenía 13 años, el acusado debería haber cortado este tipo de relación por “inapropiada”.

La defensa echa en falta que se hubiesen hecho pruebas para comprobar que la voz de los audios es la de su defendido y mantuvo que con la calificación de las acusaciones se estaba intentado condenar dos veces por los mismos hechos.

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