Santa Cruz De Tenerife, 4 nov (EFE).
– La Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife mantuvo durante el juicio celebrado este martes la petición de ocho años de cárcel y el pago de 25.
000 euros al relaciones públicas de un local del Centro Comercial de Las Verónicas, en Arona, acusado de una presunta agresión sexual a una menor de edad.
El Ministerio Público y la Acusación Particular también le atribuyen un delito leve de lesiones, por lo que piden el pago de una multa de 900 euros.
La defensa solicita la absolución o que de forma subsidiaria se le condene a un máximo de dos años, con suspensión de entrada en prisión, al tener en cuenta la atenuante de reparación del daño tras haber depositado ya 10.
000 euros en el juzgado.
El Ministerio Fiscal relata que el hombre se dirigió a la joven, que estaba sola, la invitó a una consumición y en el interior del local la llevó a un cuarto anexo, en el que solía dormir, donde le habría quitado la ropa, obligado a hacerle una felación y la agredió sexualmente.
En la segunda jornada del juicio los médicos forenses que la atendieron horas después certificaron que su estado era “compatible” con el de una persona que ha sufrido una agresión sexual y su relato resultaba “coherente” con lo que según decía le había ocurrido.
También presentaba diversas lesiones que coincidirían con haber sido víctima de “un cierto grado de violencia” en los muslos, genitales y región perianal que requirieron tratamiento y tardaron una semana en curarse.
Al término de la sesión la Fiscalía consideró “totalmente acreditados” los cargos, al haberse planteado pruebas de la culpabilidad del procesado, entre ellas los análisis médicos, los testigos que vieron a la joven llorando en el suelo del pasillo del Centro Comercial, al igual que los policías que la llevaron al hospital.
El acusado dijo que había “flirteado” y mantenido una conversación de contenido sexual con la denunciante, por lo que la invitó a la dependencia anexa donde a veces dormía y asegura que no hubo ningún tipo de violencia.
La Fiscalía llamó la atención sobre el hecho de que el acusado se hubiese cambiado de ropa tras lo ocurrido y dijo que dada la edad de la joven, legalmente no podía haber dado su consentimiento.
La defensa planteó que la denunciante estaba en tratamiento psicológico, su relato resulta “muy poco creíble” en cuanto que no puede precisar cuánto tiempo duró la agresión, nadie la oyó pedir ayuda y aunque pudo haber tocamientos nunca existió violencia.
Las pruebas médicas no son, bajo su punto de vista, concluyentes sobre que fuese violada ya que las lesiones también serían compatibles con un encuentro sexual consentido.
Incidió en otros aspectos como durante su declaración en la Sala no paró de llorar mientras que después de que supuestamente ocurrieran los hechos, según algunos testigos y los peritos, estuviera aparentemente tranquila.
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