Las Palmas de Gran Canaria, 17 dic (EFE).
– El Cabildo de Gran Canaria defiende la contribución de las personas migrantes al desarrollo social, económico y cultural frente a los mensajes de odio, y reafirma su compromiso con una isla «abierta, diversa y comprometida con la convivencia».
Así lo ha expresado este miércoles el presidente de la corporación insular, Antonio Morales, en un acto organizado para conmemorar el Día Internacional del Migrante, que se celebra el 18 de diciembre, y al que han asistido inmigrantes y organizaciones que trabajan con este colectivo.
En una declaración institucional, leída por Morales, el Cabildo ha destacado «el papel esencial» de estas personas que llegan a la isla «en la construcción de una sociedad más justa, solidaria e inclusiva».
Y ha destacado que el archipiélago canario, por su posición geográfica, está vinculado «de forma estructural y permanente a los procesos migratorios» que, además, «constituyen una parte inseparable de su historia e identidad colectiva».
«Por memoria histórica, sabemos lo que significa buscar un horizonte diferente», ha manifestado Morales, al señalar que «Gran Canaria no es sólo una isla, es una casa terrera con las puertas abiertas, un solar común en el que el océano no marca fronteras, sino rutas de encuentro».
«Es notorio cómo cada día algunos buscan enfrentar a las personas por sus orígenes a través de mentiras, de medias verdades y, sobre todo, del miedo, generalizando acusaciones», ha agregado al señalar que está convencido de que la «mayor parte de la población tiene una opinión equilibrada sobre las migraciones».
Morales ha defendido que «los que llegan no vienen a quitarnos nada», sino «a ayudarnos a construir», a trabajar, cuidar de las personas mayores, fortalecer el sistema sanitario, innovar en negocios, enseñar, aprender y «tejer una comunidad diversa y fuerte».
«Cada persona que llega con una maleta llena de esperanza no es un extraño, es un futuro vecino, una futura vecina, trae consigo su historia, sus manos, su talento, su mirada y su voluntad de sumar», ha agregado al asegurar que en Gran Canaria la integración de las personas que vienen de fuera «no es un discurso, sino que se pretende que sea una práctica diaria».
Así, ha reafirmado la vocación de Gran Canaria «de ser tierra de acogida, pero no desde la lástima, sino desde el respeto y la reciprocidad».
La venezolana Joanna Flores, una de las personas que ha intervenido para contar su experiencia, ha explicado que la migración «es un proceso muy difícil» en el que la persona «tiene que mediar con la realidad interna, con las pérdidas del país de origen y con la construcción de una nueva vida en este país a nivel burocrático».
Flores, que llegó hace once años a Gran Canaria, ha manifestado que España «es un buen país para emigrar» y que las personas en Canarias «tienen una particularidad increíble y es que el canario es amable y receptivo por naturaleza».
El maliense Mohamad Camara, que llegó el pasado enero siendo menor de edad y ahora ya tiene 18 años, ha remarcado la ayuda que ha recibido desde que llegó a Canarias, donde se encontró con «gente buena», y ha indicado que le gustaría quedarse en la Gran Canaria, donde ahora estudia español para, más adelante, encontrar un trabajo para ayudar a su familia y arreglar su vida.
El Cabildo de esta isla se ha comprometido con el impulso de la Estrategia insular de gestión de la diversidad cultural y la convivencia, «un marco que refuerza la cooperación de todas las administraciones públicas, instituciones educativas, organizaciones sociales, sector empresarial y las asociaciones ciudadanas promoviendo una acción conjunta basada en el respeto a la igualdad de derechos y la participación activa de todas las personas», ha indicado Morales en su declaración institucional.
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