Santa Cruz de Tenerife, 15 ene (EFE).
– El Sindicato de Enfermería en Canarias (Satse) ha denunciado este jueves que se ha producido un incremento del 29,17% en el número de agresiones al personal de enfermería y fisioterapia del Servicio Canario de la Salud, pasando de 192 agresiones en 2024 a 248 en 2025.
«Las cifras oficiales facilitadas por el propio SCS a petición de SATSE reflejan un incremento muy preocupante», ha dicho Satse, que asegura que las cifras de agresiones sufridas por todo el personal del SCS, no solo de enfermería y fisioterapia, muestran que las agresiones han aumentado de 544 en 2024 a 664 en 2025.
Según Satse, se consolida una tendencia al alza que preocupa «profundamente» y ha detallado que 524 fueron verbales y 72 mixtas.
En el caso concreto de los profesionales de enfermería y fisioterapia, las agresiones pasaron de 86 en 2022 a 153 en 2023, de 185 en 2024 a 243 en 2025.
«Esto supone un incremento del 78% entre 2022 y 2023, del 21% entre 2023 y 2024 y casi el 30% entre 2024 y 2025.
Así, en apenas tres años se ha incrementado el número de agresiones en un 129%», detalla la organización sindical, que agrega que esto solo refleja los casos notificados formalmente y que la mayoría de los incidentes no llegan a denunciarse «por la complejidad burocrática o la falta de información sobre cómo hacerlo».
Satse ha denunciado además la ineficacia del Plan de Prevención de las Agresiones y lo ha calificado como una declaración de buenas intenciones.
«La persistencia y el aumento de los episodios violentos en los hospitales y centros de salud evidencian que las herramientas recogidas en dicho plan no están dando resultado, ni cumpliendo los objetivos para los que fue elaborado», por lo que el sindicato exige «una revisión urgente del mismo» y la convocatoria urgente de una reunión específica en el marco de la Mesa Sectorial de Sanidad para abordar esta situación.
Entre las principales demandas de SATSE también está la creación de un Observatorio de Agresiones en el ámbito sanitario canario para recopilar y analizar datos con rigor, detectar factores de riesgo por centros y servicios y diseñar estrategias preventivas ajustadas a la realidad.
También solicita la implantación de protocolos de seguridad y formación obligatoria en gestión de conflictos y atención en situaciones de tensión, así como sistemas de alarma y apoyo psicológico.
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