Las Palmas de Gran Canaria, 18 feb (EFE).
– La ópera ‘Acis y Galatea’, una composición barroca de Händel, se llevará a escena en el teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria este abril, en una producción singular enmarcada en el Festival Internacional de Bach de Canarias.
Una iniciativa impulsada por músicos nativos y extranjeros que forman parte de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria o mantienen lazos profesionales y de amistad con ella que, en la que será su edición número doce, ofertará del 28 de marzo al 4 de abril cinco días de conciertos, además de dos funciones de ‘Acis y Galatea’.
Ópera que, en una lectura contemporánea, contará con reputados solistas encabezados por la soprano isleña Ana Marqués y el contratenor gallego Christian Gil-Borrelli en sus papeles protagonistas.
Con Bruno Berger-Gorski en la dirección escénica y Béni Csillagen la musical, al frente de la Orquesta de Cámara del Festival Bach, el montaje reunirá también a los cantantes Román Bordón, haciendo de Polifemo; Julián Henao, como Silvio; Jennibel Hernández, como Clori, y Carla Sampedro, como Filli.
Quienes ofrecerán al público de Las Palmas de Gran Canaria «una ópera preciosa que se escucha poco por aquí» pese al arraigo del género en la ciudad, según ha destacado este miércoles el director del Pérez Galdós, Tilman Kuttenkeuler, al presentar el festival.
La obra contará con intérpretes invitados de renombre internacional como Javier Lucío (guitarra), Mayte Pardo (arpa), Iván Siso (violonchelo), José Vicente Navarro (fagot) y Katerina Orfanoudaki (clavecín), así como con la joven Hanna Schulte, a cargo de la tradicional cita de Órgano en Concierto del festival.
Una de las cinco actuaciones que, con el habitual auditorio Alfredo Kraus por escenario, propone entre el 28 y el 31 de marzo este programa clásico que ya figura en el calendario nacional e internacional de encuentros musicales de Semana Santa, según ha subrayado su directora, Adriana Ilieva.
Apuntando que solo ‘Acis y Galatea’, una propuesta inusual en una iniciativa que nació centrada en conciertos de cámara y piezas musicales inspiradas en la pasión de Jesucristo y la liturgia que la rodea, será una excepción, al representarse en el teatro Pérez Galdós, en concreto el jueves y el sábado 4 de abril.
Eso sí, sin que las innovaciones y la relevancia creciente del Festival Internacional Bach de Canarias hayan restado importancia a la motivación que le dio origen: ser un foro de encuentro entre músicos de las islas y del exterior que amplíe los horizontes de quienes tratan de hacerse camino desde un territorio limitado y remoto como el del archipiélago.
Objetivo este que se ha venido cumpliendo con creces a lo largo de su trayectoria, que ha dado como fruto la salida de jóvenes intérpretes locales que han logrado perfeccionar su formación y hasta hacer carrera profesional con míticas bandas de Alemania, Austria y Holanda a raíz de entablar relaciones con maestros de esos países en clases magistrales que han dado en Las Palmas.
Puesto que, ante todo, y pese a no olvidar que sus conciertos van dirigidos al público, «un elemento fundamental» para los responsables del festival, este se concibe «como una convivencia y un vivero de nuevos talentos», donde el encuentro de artistas de procedencias diversas, consagrados o apenas iniciados en el estudio de las notas, funciona como motor de nuevos proyectos colectivos o personales.
Comportándose como «un ecosistema vivo» donde las personas reunidas «nos nutrimos de las ideas unas de otras», ha explicado gráficamente Adriana Ilieva.
Y, para demostrarlo, ha dado paso, en la presentación misma de la edición de este año, a una breve actuación de Jana Wasiota, niña de apenas 6 años que, acompañada por uno de los músicos de la Orquesta Filarmónica de gran Canaria, ha interpretado al violonchelo dos piezas como anticipo de los conciertos de Semana Santa que han recibido el aplauso unánime de todos los asistentes.
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