La ULL desarrolla un modelo innovador para conocer las propiedades de suelos volcánicos

Santa Cruz De Tenerife, 18 mar (EFE).

– Investigadores de la Universidad de La Laguna han desarrollado una metodología innovadora para estudiar los suelos volcánicos que combina modelos predictivos basados en inteligencia artificial y ecuaciones estructurales, con lo que se mejora la estimación de las propiedades del terreno y los procesos ambientales que influyen en su comportamiento.

Más allá de los fenómenos volcánicos visibles, los materiales expulsados en las erupciones dan lugar a suelos que, con el tiempo, se convierten en la base de numerosos ecosistemas y actividades agrícolas, ha señalado este miércoles la Universidad de La Laguna (ULL), por lo que comprender cómo se forman, evolucionan y funcionan resulta fundamental para gestionar adecuadamente estos territorios.

En este contexto se sitúa la tesis doctoral «Predicción de las propiedades del suelo volcánico utilizando un modelo forestal aleatorio: un caso de estudio en la reserva especial natural de Chinyero», defendida por Víctor Manuel Romeo dentro del Programa de Doctorado en Biodiversidad y Conservación de la ULL.

El trabajo, dirigido por los doctores Jesús Santiago Notario del Pino y Miguel Ángel Mejías, fue presentado en el Instituto de Bioorgánica Antonio González y obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude.

Indica el estudio que los suelos volcánicos presentan características muy particulares dado su origen de cenizas y materiales eruptivos y estas propiedades los convierten, en muchos casos, en especialmente fértiles y productivos y, de hecho, en diferentes regiones volcánicas del mundo como Chile o Japón ocupan una parte muy significativa de la superficie agrícola.

Adicionalmente, estas superficies desempeñan un papel clave en el mantenimiento de los ecosistemas y en el almacenamiento de agua y nutrientes.

Sin embargo, el estudio de las propiedades de este suelo presenta dificultades porque normalmente requiere numerosos muestreos de campo y análisis de laboratorio, lo que implica una inversión considerable de tiempo y recursos.

Además, estas propiedades pueden variar notablemente en función de factores ambientales como el clima, la vegetación o la topografía del terreno.

Por este motivo, uno de los principales objetivos de la investigación ha sido desarrollar herramientas que permitan predecir y explicar la variabilidad espacial de algunas propiedades clave del suelo, facilitando así su estudio en paisajes volcánicos.

Entre las variables analizadas destacan el carbono orgánico, el pH y la capacidad de retención de fosfato, tres propiedades del terreno fundamentales para evaluar la calidad del terreno y comprender su funcionamiento en ecosistemas volcánicos.

El carbono orgánico, por ejemplo, desempeña un papel esencial en la fertilidad de la superficie, ya que influye en su estructura, en la retención de agua y nutrientes y en la actividad biológica.

Por su parte, el pH condiciona la disponibilidad de nutrientes para las plantas, mientras que la retención de fósforo constituye una propiedad característica de las superficies derivadas de cenizas volcánicas.

Para analizar estas propiedades el trabajo combina diferentes enfoques de modelización y así por un lado emplea técnicas de inteligencia artificial que permiten procesar grandes cantidades de datos y detectar patrones complejos entre variables ambientales y propiedades del suelo.

Por otro lado, utiliza modelos de ecuaciones estructurales, una herramienta estadística que permite estudiar las relaciones directas e indirectas entre distintos factores ambientales.

Esta combinación de enfoques permite no solo mejorar la capacidad de predicción de las propiedades del suelo, sino también comprender mejor los procesos ambientales que influyen en su funcionamiento, añade la ULL.

Entre los resultados más relevantes del estudio destaca la relación entre factores ambientales como la vegetación y la lluvia y las características del suelo.

Así, la cubierta vegetal aporta materia orgánica que mejora la estructura y favorece la retención de agua y nutrientes, mientras que la lluvia influye en la disponibilidad de humedad y en el transporte de minerales.

La interacción entre estos elementos explica gran parte de las diferencias observadas en el terreno dentro de la zona de estudio.

Aunque los resultados obtenidos se refieren específicamente a la Reserva Natural Especial del Chinyero, el investigador señala que la metodología desarrollada sí puede aplicarse en otros territorios volcánicos, siempre que los modelos se ajusten previamente a las condiciones ambientales de cada zona.

La ULL subraya que el enfoque propuesto puede convertirse en una herramienta útil para mejorar la planificación territorial y la gestión de espacios naturales protegidos.

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