Ach Guañac: la filosofía de vida de Luis Morera en exposición

Santa Cruz de La Palma,31 mar (EFE).

– La exposición “Ach Guañac; Geografías del vínculo”, que puede visitarse en el Espacio Cultural de la Fundación CajaCanarias en Santa Cruz de La Palma, sirve como punto de partida para entender la trayectoria y la forma de pensar del artista palmero Luis Morera.

Más allá de las obras, la muestra refleja una manera personal de entender el arte, ligada a la vida, a la tierra y a la experiencia.

A sus casi 80 años, Morera asegura estar en un momento especialmente fértil, ya que ahora vive más centrado en sí mismo, dedicado por completo a crear: pintar, escribir y componer música.

“Me metí conmigo”, resume.

Esa etapa coincide con una exposición que recoge décadas de trabajo en distintas disciplinas, algo que siempre ha defendido pese a que en sus inicios le aconsejaron centrarse en una sola.

“Nunca lo hice, no podía”, dice.

Para él, todo forma parte de lo mismo: la poesía, la música o la pintura nacen del mismo impulso y muchas de sus canciones surgen primero como poemas.

Esa mezcla se refleja directamente en la exposición, que reúne unas 50 piezas entre pinturas, dibujos, esculturas, proyectos y también música, desde su primera paleta de pintura hasta sus últimas creaciones de gran formato.

El eje de la muestra es el tríptico Ach Guañac, una obra en la que ha trabajado durante los últimos seis años y que considera un resumen de su trayectoria: “ahí está todo, mi filosofía de vida, la naturaleza, mi gente…”También hay un espacio dedicado al grupo Taburiente, del que fue fundador y que marcó una de las decisiones más importantes de su carrera, cuando en pleno éxito de la banda fuera de Canarias, Morera decidió dar un paso atrás y regresar a las islas.

Sentía que lo que estaban haciendo no tenía sentido si no llegaba a su gente, y recuerda que en aquel momento pensó “¿Qué pinto yo aquí?”.

Poco a poco convenció al resto del grupo y apostaron por centrarse en el público canario.

Ese compromiso con la tierra sigue muy presente en su discurso, y Morera se muestra crítico con la desconexión que percibe hoy en los jóvenes respecto a la cultura canaria.

Cree que faltan referentes y que la identidad se ha ido diluyendo “por culpa de decisiones políticas que han ido relegando la cultura propia a un segundo plano”.

Lamenta que muchos jóvenes crezcan sin referencias claras y advierte de que ese vacío puede derivar en posturas que, en su opinión, van en contra de los intereses del propio territorio.

“Qué pena”, repite al referirse a una generación que, según dice, no ha tenido acceso a ese conocimiento ni a ese sentimiento de pertenencia.

Comisariada por su hija, Julia Morera, la muestra adquiere para el artista un significado especial, no solo por celebrarse en su isla, sino por el papel que ella desempeña en la conservación y proyección de su legado.

De hecho, uno de sus objetivos ahora es crear una fundación y, en el futuro, un museo donde pueda reunirse toda su obra y su forma de entender el arte para “dejar mi legado bien organizado y que tenga continuidad”.

Morera reconoce que, pese a todo lo que ha hecho, es ahora cuando empieza a sentir cierto reconocimiento en su propia tierra, y considera que tras de años de lucha, de proyectos que no salieron y de una larga trayectoria, “es la primera vez que siento que soy alguien en mi casa”, dice.

Por ello, Ach Guañac: Geografías del vínculo, funciona como una pausa para mirar atrás, pero también como un impulso para seguir creando, porque si algo deja claro Morera es que no piensa parar: sigue trabajando, con nuevas ideas en marcha y con la intención de seguir aportando desde el arte y la experiencia.

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