El Cabildo de Gran Canaria acuerda reforzar la protección de las Dunas de Maspalomas

Las Palmas de Gran Canaria, 24 abr (EFE).

– El pleno del Cabildo de Gran Canaria ha dado luz verde este viernes al inicio de la elaboración de un plan para reforzar la protección de las Dunas de Maspalomas, frenar la erosión costera y compatibilizar el uso turístico con la conservación de su biodiversidad.

La iniciativa, denominada Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas, ha sido impulsada por la Consejería de Política Territorial y Paisaje y permitirá ordenar las cerca de 404 hectáreas que conforman este enclave emblemático del sur de la isla y garantizar las condiciones necesarias para su conservación a largo plazo.

El acuerdo ha salido adelante con los votos a favor de los grupos que integran el gobierno insular -Nueva Canarias-Frente Amplio Canarista y Partido Socialista Canario-PSOE-, así como del Partido Popular y Coalición Canaria, mientras que Vox se ha abstenido, ha informado el Cabildo en un comunicado.

Según el documento aprobado, el procedimiento de elaboración y tramitación del plan tendrá una duración estimada de 17 meses e incluirá una fase de consulta previa, la redacción del análisis y diagnóstico del ámbito territorial, la exposición pública de la propuesta inicial y, tras el proceso participativo, su aprobación definitiva.

La consejera de Política Territorial y Paisaje, Inés Miranda, ha subrayado que se trata de una iniciativa «urgente, necesaria y oportuna» para recuperar la eficacia de la declaración de la reserva natural especial y establecer las medidas para la conservación, uso sostenible, protección y gestión de los recursos naturales.

El plan delimitará y categorizará el espacio en función de sus valores naturales, identificará los elementos más relevantes de su patrimonio ambiental y fijará los criterios y medidas que permitan desarrollar actividades compatibles con su protección.

Miranda ha recordado que la reserva soporta un fuerte impacto derivado del uso recreativo de la playa y de las urbanizaciones turísticas de su entorno, por lo que considera «vital» conciliar el uso turístico, el tránsito de senderistas y la actividad de los bañistas con la preservación de la biodiversidad y el papel del enclave como barrera natural frente a la erosión costera y los efectos del cambio climático.

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