Las Palmas de Gran Canaria, 29 abr (EFE).
– Más de 150 efectivos con recursos terrestres y aéreos han participado este miércoles en un simulacro de incendio forestal en Moya (Gran Canaria), como ejercicio final de varias actividades en tres jornadas para la prevención ciudadana y la cooperación institucional ante posibles emergencias.
Durante el simulacro se han activado los protocolos del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Incendios Forestales de la Comunidad Autónoma de Canarias (INFOCA) ante un supuesto fuego de nivel 2, en el que las competencias se trasladan desde la corporación insular a la administración autonómica, ha informado la Dirección General de Emergencias.
Organizado a través de la Dirección General de Emergencias, el ensayo no solo contó con la intervención de recursos de la comunidad autónoma o las corporaciones locales, sino que incluyó también la participación de medios de la administración estatal como la Guardia Civil, junto a equipos de otras instituciones como Cruz Roja Española y los colegios profesionales de Trabajo Social, Psicología y Veterinaria en Las Palmas.
Por parte de la administración autonómica, el despliegue contabilizó personal con medios terrestres y aéreos de la Dirección General de Emergencias, Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) 112, Grupo de Emergencias y Salvamento (GES), Unidad de Apoyo a Emergencias, Equipos de Intervención y Refuerzo en Incendios Forestales (Eirif), Protección Civil, Cuerpo General de la Policía Canaria, Servicio de Urgencias Canario (SUC) y la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes, además de la Dirección General de Ganadería.
Desde el Cabildo también se activaron medios aéreos y terrestres a través del Centro de Cooperación Operativa Insular (CECOPIN), tanto unidades de la Consejería de Medio Ambiente como bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, mientras que desde el Ayuntamiento se desplegaron agentes de la Policía Local.
A las 09:30 horas, se recibió una simulada alerta en la sala operativa del 112 Canarias sobre un supuesto conato de incendio forestal, a raíz de un accidente de tráfico, con ignición inicial cerca de la desembocadura del barranco de Moya, en las inmediaciones de El Pagador, donde se ubicó el puesto de mando avanzado.
A pesar de la abundante carga y alta disponibilidad de combustible presente en la zona, el hipotético viento de baja intensidad limitó la proyección de pavesas y la propagación del frente de llamas en una primera fase, con intercambio de información para la coordinación entre CECOES y CECOPIN con el objetivo de desplegar los medios para la extinción y establecer cortes de tráfico en la carretera GC-75 por la proximidad de las llamas.
Tras un supuesto cambio de las condiciones meteorológicas, un aumento del viento que se agravó al canalizarse a causa de las características topográficas, se disparó el potencial del incendio simulado como consecuencia de la proyección de pavesas en derredor, generación de focos secundarios de fuego, extensión sobre núcleos urbanos del humo y efectos en diversas infraestructuras de las llamas,Por ello, se elevó la situación operativa a un nivel 2 con el consiguiente traspaso del mando de las operaciones frente al siniestro de interfaz (urbano-forestal) y paralela solicitud de medios en refuerzo como la activación de los recursos de Eirif y UME.
A lo largo de esta segunda fase, se enviaron varios mensajes de aviso a la población por telefonía móvil a través del sistema ES-Alert con diferentes medidas para la protección (evacuación o confinamiento) de habitantes y animales de Moya, aunque la situación elevada de las antenas repetidoras en el término municipal extendió los pitidos a Firgas, Santa María de Guía, Valleseco, Gáldar y Arucas e incluso pudieron recibirse en Agaete, San Mateo, Santa Brígida, Tejeda, Artenara y Las Palmas de Gran Canaria.
Se evacuó al vecindario del núcleo de La Cordillera y al confinamiento de más de 300 personas en las zonas de Trujillo, El Frontón, Carreras, El Brecito, Carretería, El Lance, El Palo, Vínculo de Solís y casco urbano de Moya, junto al alumnado de cuatro centros educativos y de personas usuarias de los centros de salud y de día del municipio norteño.
Durante una tercera fase, el momento más crítico de la emergencia, apenas se experimentaron variaciones meteorológicas, pero el incendio se desarrolló al bifurcarse en los nudos de barranco y ampliar su ámbito de actuación, con frentes principales fuera de capacidad de extinción, paveseo intenso y múltiples focos, expansión del área afectada por el humo y llamas largas en los finales de carrera.
Por ello, se continuó con la respuesta operativa de medios desplegados desde la etapa anterior, pero con una mayor dimensión para afrontar el aumento de la magnitud y complejidad de la emergencia.
En una última fase, la hipotética mejora de las condiciones meteorológicas (menores viento y temperatura junto a mayor humedad con precipitaciones débiles) en combinación con el despliegue de recursos contraincendios permitió la atenuación progresiva de la actividad del fuego hasta su decaimiento general, por lo que se desarrolló la desescalada de la emergencia y la finalización del simulacro.
EFEas