Las Palmas de Gran Canaria, 12 may (EFE).
– El Gobierno de Canarias ha iniciado ensayos con patrones de vid en el marco de su estrategia de control y erradicación de la filoxera, informa la Consejería de Agricultura.
Esta iniciativa tiene como objetivo evaluar, en condiciones reales de cultivo, el comportamiento de distintos patrones de vid en combinación con variedades adaptadas a cada zona, con el fin de obtener plantas más resistentes al insecto y contribuir, al mismo tiempo, a mejorar el rendimiento y la producción del cultivo en las condiciones climáticas, edafológicas y biológicas del archipiélago.
El proyecto, aprobado por el Comité Científico-Técnico constituido en septiembre como órgano asesor para el control y erradicación de la filoxera, se centrará en analizar el rendimiento agronómico de distintos patrones como portainjertos de variedades canarias de vid, así como su adaptación a las diferentes condiciones de suelo y clima existentes en el Archipiélago.
Los ensayos se desarrollarán en fincas voluntarias vinculadas a todas las Denominaciones de Origen Protegidas de Vinos de Canarias, situadas en las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura.
Esta distribución permitirá obtener información representativa de distintas realidades edafoclimáticas y trasladar al sector conclusiones útiles en función de las características de cada zona productora.
El diseño del ensayo se basa en la combinación de distintos patrones con dos o tres variedades seleccionadas en cada caso por el agricultor, atendiendo a su experiencia, a las condiciones de la zona y a la realidad de cada explotación.
Para ello, se han seleccionado parcelas de aproximadamente 2.
500 metros cuadrados en las que se injertará material vegetal tradicional sobre estos pies, con el objetivo de analizar su resistencia frente a la filoxera, su comportamiento ante enfermedades y otros agentes biológicos, y su capacidad de adaptación al suelo y al clima de las Islas.
La Consejería sufraga el coste de las actuaciones, asume la realización de los injertos a través de personal especializado y llevará a cabo el seguimiento técnico durante todo el desarrollo de la iniciativa, cuya duración estimada es de cinco años, periodo necesario para obtener resultados rigurosos, consistentes y aplicables al conjunto del sector.
Asimismo, se ha previsto una compensación económica para los agricultores participantes, con una ayuda de 4.
000 euros durante el primer año, correspondiente a la fase de implantación, y 1.
000 euros adicionales durante cada uno de los cuatro años siguientes, destinados a la etapa de mantenimiento de cada parcela de ensayo.
EFEas