La obra «La última noche con mi hermano» afronta el duelo fraternal en el Teatro Cuyás

Las Palmas de Gran Canaria, 15 may (EFE).

– La obra ‘La última noche con mi hermano’, escrita y dirigida por Alfredo Sanzol, afronta el duelo fraternal, una experiencia que la sociedad suele silenciar sin darle la importancia que tiene, según su director.

El montaje llega al Teatro Cuyás este sábado y domingo, con una propuesta del Centro Dramático Nacional y el Teatre Nacional de Catalunya, y aborda la emoción, la complejidad humana y el impacto del duelo en la vida familiar.

El espectáculo reúne un elenco formado por Elisabet Gelabert, Ariadna Llobet, Nuria Mencía, Biel Montoro, Jesús Noguero y Cristóbal Suárez, intérpretes de amplia trayectoria en la escena teatral española y con presencia en producciones de referencia, en algunos casos reconocidas con galardones como los Premios Max o los Premios de la Unión de Actores.

La puesta en escena explora las tensiones, vínculos y contradicciones que atraviesan las relaciones entre hermanos cuando la enfermedad y la pérdida irrumpen en la vida cotidiana.

«Se trata de experiencias muy tristes a las que no se suele dar la solemnidad que tienen», ha manifestado Sanzol durante una rueda de prensa.

La obra nace de una conversación real sobre la experiencia de acompañar a un ser querido en sus últimas horas, un punto de partida que dio lugar a una reflexión escénica sobre la muerte, la memoria y el sentido de la vida.

A partir de la historia de una familia marcada por el cáncer de uno de sus miembros, la obra muestra las relaciones fraternales, «la fraternidad está en el centro de la obra».

Como las relaciones entre hermanos son muy distintas, el montaje teatral se basa en «una constelación familiar en la que se muestran tres parejas de hermanos».

La actriz Nuria Mencía considera que, la obra, «además de la enfermedad y la muerte, habla del amor y de las cosas duras sin dramatismo».

Asimismo, el actor Jesús Noguero ha destacado que «no se nos educa ni para los vínculos familiares ni para la muerte.

La sociedad hace como si fuéramos inmortales, no nos atrevemos ni a mencionarla».

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