Las Palmas de Gran Canaria, 17 jun (EFE).
– Un estudio internacional refleja que para estudiar la cognición animal, los procesos según los cuales un animal recibe y procesa la información de su entorno, hay que desarrollar herramientas adaptadas para su conducta y comportamiento, más que adaptar las que se usan para estudiar este mismo aspecto en los humanos.
La investigación, en la que participa la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) junto con investigadores de la Universidad de Utrecht, en Países Bajos, y la de Glasgow, en Escocia, ha revisado de forma crítica el uso de interfaces digitales en estudios con animales no humanos, señala en un comunicado este miércoles.
Si se desarrollan estas herramientas específicas «afina la recogida de datos, mejora la calidad de las conclusiones a las que se puede llegar a través de los mismos y refuerza el bienestar animal durante ese proceso», recoge la ULPGC en la nota.
Sin embargo, lo que se hace actualmente en investigación animal parte de visiones antropocéntricas, que extrapolan a otras especies sistemas, pantallas, tareas o escenarios concebidos inicialmente para humanos, como es el caso del seguimiento ocular.
Esta tecnología asume en el caso de humanos que el sujeto de estudio puede permanecer sentado frente a una pantalla de forma estable para registrar los movimientos de sus ojos; pero esto no pasa de igual manera con el resto de animales, no cabe esperar que un chimpancé se comporte de igual manera.
«Trasladar, por tanto, esas expectativas a un animal no humano suponen obligarle a adaptarse a condiciones que no le son propias o naturales, a jugar con recompensas que alteran la espontaneidad de su comportamiento o incluso a invasiones quirúrgicas», ha detallado la Universidad.
Este estudio propone, entonces, el diseño de herramientas biocéntricas, que adapten el sistema de registro de datos a las condiciones en las que de forma natural cada especie explora su entorno, con mayor libertad de movimientos o integrando la tecnología en contextos más próximos a sus comportamientos habituales.
En otras palabras, aparatos, programas informáticos y procedimientos experimentales desarrollados a partir de la etología de cada especie, de su conducta, capacidad cognitiva y percepción.
La propuesta que plantean los investigadores tiene repercusiones tanto en el modo en que se recogen los datos como en el modo en que se interpretan, con mayores garantías para los animales sujeto de estudio, y, por tanto, resulta una forma de hacer ciencia más ética.
Por parte de la ULPGC, ha participado en este estudio internacional el investigador ‘Beatriz Galindo’ Juan Olvido Perea-García, que está adscrito al Instituto Universitario de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias, así como al departamento de Filología Moderna, Traducción e Interpretación.
Los resultados del mismo se han dado a conocer en la revista ‘Animal Cognition’.
EFEcas/jmor