Naves de la Esperanza atracan en Tenerife en la exposición sobre sus buques hospitales

Santa Cruz de Tenerife, 30 jun (EFE).

– La ONG Mercy Ships-Naves de la Esperanza ha inaugurado este martes en Santa Cruz de Tenerife una exposición en la que se da el protagonismo a los más de 3.

400 voluntarios que pasan cada año por sus dos barcos hospital, invitados por países africanos para proporcionar atención médica a la población y formación a sus profesionales.

Cincuenta y ocho países, 129.

000 cirugías o 59.

000 profesionales formados son algunos de los números que recogen la labor humanitaria de sus dos buques hospitales, el Africa Mercy, con cinco quirófanos y capacidad para 90 pacientes, y el Global Mercy, con seis quirófanos y capacidad para 200 pacientes.

Son los dos mayores buques hospital no gubernamentales del mundo, sucesores del Anastasis, la primera nave de la ONG, salvada del desguace en 1978 para asistir sobre todo a países del África subsahariana, ha explicado Gerardo Vangioni, presidente de Naves de Esperanza.

La exposición, que estará abierta hasta el 31 de julio en el Espacio Cultural CajaCanarias, es una muestra en fotografías, videos y paneles sobre un proyecto que trata de extender uno de los derechos humanos más básicos, el de la salud, ha subrayado el director de la Fundación CajaCanarias, Óliver González.

«Hay pocas cosas tan injustas como que un simple tumor benigno se convierta en una muerte segura o que unas cataratas se conviertan en una ceguera de por vida solo por haber nacido en un lugar o en otro, nos sentimos realmente honrados» de divulgar esta labor, ha señalado.

Gerardo Vangioni ha explicado que los buques van a los países a los que son invitados, de manera que el Global Mercy ha estado este año en Sierra Leona y ahora está atracado en el puerto de Las Palmas a la espera de zarpar hacia Ghana, mientras que el Africa Mercy está ahora en Madagascar, para poner rumbo a Togo el próximo año.

«Realizamos cirugías gratuitas y también formamos a profesionales de la salud, como enfermeros, cirujanos, anestesistas y biomédicos que acuden a bordo», ha explicado.

Los buques hospital no solo responden a la necesidad inmediata, sino que contribuyen al fortalecimiento de los sistemas sanitarios de los países que visitan.

Ha hecho hincapié en la importancia de que muchos voluntarios participen: «No hablamos únicamente de voluntarios del ámbito sanitario, cuando se piensa en un buque hospital es habitual imaginar que solo necesitamos enfermeros, fisioterapeutas o técnicos de laboratorio.

También necesitamos personas para la cocina, la administración, las finanzas y muchas otras áreas», ha dicho.

El único requisito es hablar inglés, porque son voluntarios de más de 60 países los que se rotan en los dos barcos en periodos desde dos semanas a un año, en función del tiempo que pueda ofrecer cada uno, y todos son testigos de cómo cambia la vida de la gente, ha explicado Gerardo Vangioni.

«Necesitamos conductores, electricistas, carpinteros, fontaneros e incluso profesores, porque contamos con un colegio a bordo», ha relatado.

Además del voluntariado, Mercy Ships necesita de las donaciones para mantener su labor humanitaria: 50 euros pueden financiar una cirugía de cataratas o un tratamiento dental y con 500 euros se pueden financiar intervenciones complejas como extirpar un tumor.

Una de las voluntarias tinerfeñas es Tirsa Tapia, fotógrafa, quien empezó en labores de limpieza durante un mes en el Global Mercy y cuyas imágenes dan testimonio en esta exposición de la labor de las Naves de la Esperanza.

«Ha sido un privilegio que estas personas confiaran en mí para capturar sus historias, historias que no resultan fáciles de mirar», ha explicado sobre los pacientes retratados, de los que ha destacado cómo cambia su mirada, «un cambio que no es únicamente físico, sino que refleja sueños, futuro y esperanza».

EFEacp/cmg(foto)