Santa Cruz de Tenerife, 9 jul (EFE).
– El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha advertido este jueves de que el absentismo laboral y las bajas de larga duración se han disparado, sobre todo a partir de la pandemia, y ha señalado que el gasto de la Seguridad Social se ha incrementado hasta un nivel «sin parangón» en la Unión Europea.
Escrivá, quien se ha pronunciado así durante un coloquio en el que ha presentado en Tenerife el Informe Anual de 2025 del Banco de España, ha vinculado esta situación con el hecho de que la administración que toma las decisiones sobre estos procesos, el servicio público de salud de cada comunidad autónoma, no es la que sufre el impacto económico en sus presupuestos, es decir, la Seguridad Social.
Ha explicado que cuando él fue ministro de Seguridad Social promovió convenios con las comunidades autónomas con el objetivo de «generar incentivos» en sus sistemas de salud para mejorar la gestión de las bajas laborales, pero a la vista del funcionamiento de esos acuerdos y de su impacto se evidencia que hay «un amplio margen de mejora».
También ha señalado el gobernador del Banco de España que las bajas laborales tienen un patrón cíclico, de manera que cuando el desempleo es elevado se reducen y a medida que hay más empleo vuelven a niveles más habituales.
Escrivá centró su conferencia en la productividad de la economía española, que avanza a tasas del 0,5 % anual y se va acercando a la europea, pero señaló que para converger con la productividad de la UE en 2050 se necesitaría doblar ese avance hasta el 1 %, siempre que la media de los demás países se mantenga casi plana hasta entonces, como ha ocurrido en los últimos años.
El avance superior de la productividad en España en la última década ha ido acompañado de un crecimiento también mayor en el empleo, si bien ha puntualizado que la tasa de paro se mantiene en un 10 %, cuatro puntos por encima del conjunto de la UE.
Aunque precisó que no corresponde al Banco de España formular propuestas normativas, vinculó esa persistencia de altas tasas de desempleo con unas políticas activas de empleo insuficientes y dispersas entre las comunidades autónomas, pero también con subsidios que pueden desincentivar el acceso al mercado de trabajo.
En concreto, Escrivá afirmó que el subsidio para parados mayores de 52 años hasta la jubilación, con una cotización a la Seguridad Social equivalente al 125 % de la base, «puede reducir los incentivos para reincorporarse al mercado laboral».
«Las personas acogidas a este régimen presentan tasas de activación muy reducidas», dijo el gobernador del Banco de España, y recordó que este sistema se implantó cuando las posibilidades de encontrar empleo de los mayores de 52 años «eran muy limitadas y se buscaba proteger sus futuras pensiones».
Sin embargo, defendió que, ante el reto de reducir una tasa de paro que sigue situada en torno al 10 % pese al fuerte crecimiento del empleo y a las dificultades de muchos sectores para cubrir vacantes, conviene revisar si ese esquema continúa siendo «el más adecuado».
Uno de esos sectores en los que hay problemas para cubrir vacantes es el de la construcción, indicó José Luis Escrivá durante su conferencia, y defendió la importancia de que este sector avance en productividad y empleo en un momento en que el mayor problema es el desequilibrio entre la oferta y la demanda, con un gran déficit de 750.
000 casas.
Señaló que los datos negativos sobre el precio de la vivienda y el esfuerzo de las familias para su adquisición o alquiler en las dos provincias canarias están en el tramo alto del conjunto de España, con un crecimiento medio del 5 % anual.
Escrivá explicó que desde el estallido de la burbuja inmobiliaria de 2007, la construcción arrastra problemas de productividad, rentabilidad y escasez de mano de obra cualificada, lo que le impide responder al incremento de la demanda derivado del crecimiento demográfico, la creación de empleo, la formación de nuevos hogares y, especialmente en Canarias, de la demanda procedente del exterior.
Este desajuste ha provocado que tanto el precio de la vivienda como el de los alquileres crezcan a un ritmo muy superior al de la renta de los ciudadanos, dificultando el acceso a la vivienda y elevando el esfuerzo económico de los hogares.
Apuntó que el peso de las viviendas de uso turístico es un importante factor de presión sobre el mercado residencial, ya que Santa Cruz de Tenerife figura con una cuota cercana al 20 %, mientras que Las Palmas ronda el 15 %, ambas muy por encima de la media española.
Para corregir el problema, Escrivá defendió una mayor implicación de las administraciones públicas para movilizar suelo, agilizar las licencias urbanísticas y mejorar la coordinación entre el Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos.
A su juicio, la falta de coordinación entre los tres niveles administrativos está dificultando el aumento de la oferta de vivienda.
Defendió también el impulso de la construcción industrializada y afrontar la escasez de trabajadores, ya que el sector sigue siendo mucho más pequeño que hace 25 años en términos relativos y absolutos, lo que limita su capacidad para responder a la demanda.
También destacó el escaso parque público de vivienda existente en España, con una vivienda pública de cada 65, frente a países como Países Bajos, donde una de cada tres viviendas principales es pública, o Austria y Dinamarca, donde representa aproximadamente una de cada cinco.
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