Santa Cruz de Tenerife, 28 ago (EFE).
– Sí se puede ha alertado este viernes de que Canarias continúa profundizando en un modelo de movilidad basado en el vehículo privado, pese a la saturación de las carreteras, la contaminación, el ruido y sus efectos sobre la salud, y ha reclamado reforzar el transporte público y facilitar alternativas al automóvil.
La portavoz de la organización en Canarias, Vanesa Martín, considera este viernes en un comunicado que el crecimiento del parque móvil constituye «una señal inequívoca de que las políticas de movilidad sostenible están fracasando».
Según los datos aportados por la formación, el parque móvil de Canarias creció un 2,7 % durante 2025, con 53.
515 vehículos más en un año, hasta situarse en torno a los dos millones.
El número de turismos aumentó en 36.
873 unidades, un 2,9 % más que el año anterior, hasta rozar también los dos millones de vehículos.
«No podemos considerar normal que cada año haya decenas de miles de vehículos más en unas islas que ya soportan carreteras saturadas y problemas crecientes de congestión», señala Sí se puede, que considera que estas cifras reflejan también un modelo que traslada a los hogares una parte cada vez mayor del coste de sus desplazamientos.
Martín sostiene que la transición hacia una movilidad más limpia «no puede convertirse en una obligación para las familias de comprar un coche nuevo», ya que no todos los hogares pueden asumir ese gasto y, además, considera contradictorio combatir la dependencia del automóvil obligando a adquirir otro vehículo.
Dos años de retraso en las ZBESí se puede también ha criticado el incumplimiento de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), una de las herramientas previstas para reducir el tráfico contaminante en los núcleos urbanos.
La organización recuerda que diez municipios canarios estaban obligados a implantar estas zonas y que, dos años después de que expirase el plazo establecido, ninguno había culminado su puesta en funcionamiento.
La auditoría de la Audiencia de Cuentas de Canarias constató que los proyectos avanzaban a distintos ritmos, pero que todos incumplían el calendario previsto por la normativa estatal.
«Resulta difícil hablar de una verdadera política de movilidad sostenible mientras las administraciones siguen sin ejecutar herramientas que llevan años siendo obligatorias», denuncia la formación.
Sí se puede considera que las ZBE deben integrarse en una estrategia más amplia, de manera que la reducción del uso del coche vaya acompañada de alternativas «cómodas, frecuentes, accesibles y asequibles».
Una cuestión de salud públicaLa organización ecosocialista advierte además de que el aumento del tráfico constituye un problema de salud pública por sus efectos sobre la contaminación y el ruido y por la exposición de la población a estos impactos.
Martín alerta de que este modelo puede empeorar «en caso de que se incrementen las políticas liberales y negacionistas», y señala como avances que podrían verse afectados la gratuidad del transporte público y el gasto destinado al impulso de la guagua.
«Estamos hablando de salud, no solamente de atascos.
Cuando las administraciones toleran que aumente de forma continuada el número de vehículos y, al mismo tiempo, retrasan las medidas para reducir la contaminación, están dejando en segundo plano la salud de las personas», afirma.
Sí se puede llama asimismo la atención sobre la presión que el incremento de vehículos ejerce sobre los espacios naturales de las islas, donde considera que la llegada masiva de automóviles genera impactos tanto sobre el entorno como sobre las personas que viven y utilizan esos territorios.
Derecho a moverse sin cocheFrente a esta situación, la formación reclama que las políticas públicas no se centren en conseguir que las familias puedan adquirir vehículos menos contaminantes, sino en lograr que cada vez menos hogares necesiten un coche para desarrollar su vida cotidiana.
Para ello, propone reforzar el transporte público, mejorar las conexiones y frecuencias, favorecer los desplazamientos a pie y en bicicleta y desarrollar las ZBE dentro de planes de movilidad que ofrezcan alternativas antes de aplicar restricciones.
«El debate no puede plantearse como coche viejo frente a coche nuevo.
La verdadera alternativa es coche obligatorio frente a derecho a moverse sin coche», resume Martín.
Sí se puede considera que la gratuidad del transporte público implantada en Canarias desde 2023 y el refuerzo de líneas y frecuencias son pasos positivos, aunque sostiene que los datos del parque móvil demuestran que no han sido suficientes para reducir la dependencia del automóvil.
«Tenemos que preguntarnos por qué, pese a estas medidas, seguimos incorporando vehículos a un ritmo tan elevado.
La respuesta pasa por mejorar el transporte público y hacerlo competitivo en tiempo, frecuencia y comodidad, pero también por planificar nuestros pueblos y ciudades pensando en las personas y no en el tráfico», concluye Martín.
EFEbrr