Llega al Cuyás ‘El barbero de Picasso’, una historia del exilio tratada desde el humor

Las Palmas de Gran Canaria, 24 sep (EFE).

– Pepe Viyuela y Antonio Molero protagonizan este viernes y sábado en el Teatro Cuyás ‘El barbero de Picasso’, una comedia no «ligera» sobre el valor que tuvo para el pintor malagueño la amistad fraternal que forjó en el exilio en Vallauris (Francia) desde 1948 con su barbero, el republicano Eugenio Arias.

Así lo han explicado este jueves los actores en la rueda de prensa donde han presentado esta obra, con texto de Borja Ortiz de Gondra y dirección de Chiqui Carabante, cuya gira encara la recta final tras un periplo en el que, según han destacado, ha recibido una buena acogida del público y la crítica.

Viyuela ha aclarado que en esta comedia no se ha tratado de plasmar una biografía del inventor del cubismo, sino de retratar el valor de la amistad entre dos personas de muy distintas procedencias sociales en momentos difíciles y revindicar que, «para el cariño, el afecto y la unión no existen fronteras».

El actor logroñés ha resaltado que el humilde Arias fue para el mundialmente conocido Picasso «un refugio para escapar de la sensación de extranjería que arrastraba desde hacía muchos años y que se había acentuado con la llegada a España de la dictadura», una coyuntura política que impedía a ambos regresar al país.

«Ellos crean un mundo, una isla que la escenografía representa en esa barbería, en ese micromundo en el que viven su amistad y la comparten con los otros personajes que aparecen en escena.

Hablan del país, del pasado, del futuro, de la situación que se está viviendo en España en ese momento», ha referido.

Aunque esta temática podría contarse desde la tristeza o la melancolía, la obra asume el reto de tratarla desde el humor, pero «sin desvirtuar o minimizar el problema» que aborda.

Aunque sus dos protagonistas llegan a «encontrar algo parecido a la felicidad o al bienestar en ese afecto que les provoca el recuerdo de su patria, que es lo que más les une», al mismo tiempo también «saltaron chispas» entre ellos por sus «diferencias de gustos sobre algunas cosas que resultan muy divertidas».

Antonio Molero, que encarna al barbero de Picasso, ha explicado que este hombre «es un republicano que tuvo que salir de España, como otros tantos, y buscarse la vida en otro país, como otros tantos, en esa época y en todas.

Luchó en el bando republicano y también en la resistencia contra el nazismo».

Tras casarse con una francesa, Arias decidió ejercer su oficio de toda la vida en el pueblo del sur de Francia donde fijó su última residencia el artista español, quien le pagaba con obras de arte suyas por los cortes de pelo y afeitados, un legado que el barbero donó a Buitagro de Lozoya, el pueblo madrileño «del que tuvo que salir y adonde nunca pudo volver», donde hoy se exhiben en un museo dedicado al pintor.

Molero ha destacado que Eugenio Arias y Picasso «fueron grandes amigos, hasta el punto de que este barbero «fue la única persona que veló el cadáver» del artista.

«Les unían muchas cosas: la política, por supuesto, pero también los toros», y esta obra recrea «escenas en las que juegan como críos a los toros.

Uno era partidario de Ordóñez y el otro de Dominguín, y hay conversaciones muy divertidas», ha contado el actor toledano.

A juicio de Viyuela, el pintor «se enamoró de la franqueza y de la honestidad de Eugenio Arias desde el principio.

Es alguien que es capaz de decirle lo que piensa sin importarle que tiene delante a don Pablo Picasso, alguien que impresionaba solo con su presencia y que incluso daba miedo», porque «era un hombre temido, respetado y venerado».

«Creo que lo que admiraba era la pureza de aquel hombre», de tal forma que «se autodenominaba segundo padre de Eugenio Arias», algo que éste nunca desmintió, ha dicho.

Molero ha aludido a la «gran sensación de patriotismo» que rezuma esta obra, un «patriotismo absoluto», porque «se habla continuamente de las tradiciones españolas, de los toros, de los símbolos, de las canciones.

Se habla de España continuamente, del deseo de regresar a España» aunque ahora, «según están las cosas políticamente», pueda resultar «muy chocante».

«Parece que estamos dándole vueltas a la patria para arriba y para abajo todo el día, y el hecho de que dos seres comunistas estén hablando todo el rato de ese tipo de símbolos choca mucho y la verdad es que funciona muy bien darle la oportunidad al espectador de que reflexione» sobre el hecho de que «patriotas somos todos y que, cuando estás fuera de tu país, lo que quieres es volver».

EFEpcr/cms(foto)