Las Palmas de Gran Canaria, 4 oct (EFE).
– El entrenador de la UD Las Palmas, Rubén de la Barrera, atribuyó a un problema emocional el nuevo resultado adverso de su equipo, este domingo contra el Real Valladolid en el Estadio de Gran Canaria (2-2).
El técnico gallego dijo en conferencia de prensa que la «ansiedad por querer hacer las cosas bien, y ese runrún generado, condiciona los errores de los jugadores», una circunstancia que, a su juicio, permitieron al conjunto pucelano marcar sus dos goles en la primera parte.
Sin embargo, tras el descanso detectó que su equipo fue «más estable», pero considera que necesita ser más constante y «prolongar en el tiempo» los buenos momentos en ataque y en defensa.
De la Barrera no olvidó hacer mención a las «muchas ausencias» de futbolistas importantes que tiene para afrontar cada partido, por lo que debe «hilar fino» en cada decisión que toma.
«El equipo necesita tranquilidad y calma con el balón, generar estabilidad, dar continuidad a los pases para llegar a la portería contraria de manera ordenada, sin exponerse a pérdidas; hay que bajar los decibelios y el ruido, no jugar contaminado porque esa espiral y esa vorágine te lleva a la inestabilidad y a caer en el descontrol», explicó.
Por otra parte, el preparador gallego restó importancia al gesto de desaprobación de Jesé Rodríguez cuando vio que era uno de los futbolistas sustituidos en el minuto 72.
«Tengo una gran relación con él pero me pagan por tomar decisiones, y están condicionadas por lo que está ocurriendo en el campo», indicó al respecto, argumentando que no optó por jugar con dos delanteros para «no perder el control» en el centro del campo, ante el temor de que el Valladolid acabase llevándose los tres puntos, como hizo el Burgos en el tiempo de prolongación hace dos semanas.
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