Las Palmas de Gran Canaria, 22 oct (EFE).
– Las incertidumbres que acechan a los jóvenes en España en ámbitos como el laboral, el de la vivienda y el acoso que les imponen las redes sociales abocan al país a un incremento de los problemas de salud mental que solo podrá atajarse poniendo medios para corregir la situación desde la sanidad y la educación, según las organizaciones de pacientes del sector.
Pruebas de esa coyuntura son circunstancias como que «hay un gravísimo problema de soledad no deseada en los adolescentes en este momento», así como «la tendencia a las autolesiones y a tener pensamientos de acabar con ese sufrimiento» atentando contra la propia vida, cuya prevalencia en ese segmento de población «es absolutamente brutal», sostiene Nel González, presidente de la Confederación Salud Mental España.
Así lo ha asegurado en el arranque este jueves del congreso anual del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad, que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria, sentenciando que esos son síntomas de que «algo estamos haciendo mal y tenemos que empezar en la escuela» a intervenir si se desea afrontar la situación.
Una meta esta difícil de alcanzar con los medios disponibles actualmente en España, donde «fallan muchas cosas» en materia de servicios públicos y asistencia social a la hora de encarar esos problemas, ha afirmado Nel González.
Quien ha precisado: «Lo primero de todo es que hay poca dotación de profesionales de la psicología y de la medicina, y que la atención primaria, que es la puerta de entrada a la sanidad pública, está sobresaturada».
Entre otras cosas, porque «la dotación de medios económicos es siempre pequeña», ha planteado, especificando, como ejemplo, que «hay que tener en cuenta que, desde el año 2008 hasta ahora, hay una brecha de 4.
000 millones de euros en la sanidad, solamente en lo que es la salud mental».
«Y 4.
000 millones son mucho dinero», ha proseguido, añadiendo que, en consecuencia, para aportar soluciones «hay que hacer revertir esta situación».
Pero no es ese el único ámbito en que es necesario actuar, ha matizado, precisando: «Nosotros decimos, desde Salud Mental España, que es absolutamente imprescindible intervenir en el ámbito educativo, con una educación integral para la salud y también para educación emocional.
Eso valdría para varias cosas, para que los niños y las niñas aprendieran a manejar sus emociones».
Algo especialmente conveniente en las circunstancias presentes, porque «hay situaciones de gran riesgo en estos momentos a nivel global, en toda España, como el problema de la vivienda, y tenemos protestas en toda Europa de la juventud, que no ve un futuro, y esa incertidumbre hace que su bienestar esté en peligro, y también su salud mental, en consecuencia», ha opinado.
Nel González ha declarado que hay otros colectivos sociales cuya situación preocupa a su organización, citando como uno de los que más inquietud les causa «la atención a la población inmigrante», deficitaria y de forma más intensa en lo que se refiere a asistencia psicológica.
Sobre todo porque se trata de gente que con frecuencia ha vivido experiencias traumáticas en sus países de origen y en su aventura de intentar llegar a España huyendo de la miseria, la violencia y otros problemas.
Porque, tanto los jóvenes como los inmigrantes, son gente que, si no se ponen medios para ayudarles a afrontar y gestionar sus traumas y sus miedos, «por supuesto, no va a ser feliz, pero, además, va a ser después víctima de problemas de salud mental.
Seguro, siempre», ha sentenciado como conclusión.
EFEcms/cas(foto)