Santa Cruz de Tenerife, 30 oct (EFE).
– Un repartidor de una subcontrata de Correos ha aceptado dos años de cárcel al admitir que desde julio de 2023 a enero de 2024 se apropió de una quincena de teléfonos móviles con un valor aproximado de 9.
500 euros.
Antes de que se celebrara el juicio con jurado en la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife, el procesado depositó en el juzgado 11.
135 euros, por lo que la vista oral no ha tenido que celebrarse ni ha habido que elegir a los miembros del tribunal popular.
El Fiscal y el Abogado del Estado, por un lado, y la defensa del acusado, por otra, han ratificado un escrito en el que calificaban los hechos como un delito continuado de infidelidad en custodia de documentos y de apropiación indebida, con los atenuantes de reparación del daño al depositar el dinero y de confesión.
Además de los dos años de cárcel, le ha sido impuesta una multa de 500 euros y la inhabilitación para trabajar para la sociedad estatal de Correos directa o indirectamente durante dos años.
Como hechos probados se refleja en el fallo que durante ese período de seis meses y aprovechando que era el encargado del transporte por carretera de los paquetes postales desde el Centro de Taco, en La Laguna, a las oficinas de correos de la isla, se apoderó del contenido de los envíos postales.
A continuación destruía cualquier registro y prueba de su existencia así como de la identidad y dirección del remitente y destinatario, de manera que podía hacerse con su contenido.
El pasado 30 de julio, el acusado consignó en la cuenta de los juzgado la cantidad de 11.
135 euros de los que 2.
630 eran para Correos, 2.
630 a un compañía telefónica, 1.
597 para la empresa para la que trabajaba, 3.
261 para la compañía transportista y 757, 950 y 775 a tres particulares.
A estas cantidades se le sumó el interés legal del dinero desde la fecha en la que se debían hacer las entregas de los paquetes que fueron sustraídos.
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