Santa Cruz de Tenerife, 25 mar (EFE).
– Un hombre acusado de un delito de lesiones con deformidad ha alegado este martes que había bebido unas diez cervezas y varios rones la noche en la que, durante una pelea, le arrancó parte de una oreja a otro varón, que también está procesado por supuestamente agredir al primero.
Los hechos se produjeron en la noche del 28 de enero de 2024 en un local de 24 horas de La Laguna.
Durante el juicio, celebrado en la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife, la Fiscalía mantuvo su petición de seis años de cárcel para el primero y el pago de 26.
000 euros, mientras que al segundo le exige 800 euros como indemnización por los días que tardó en curarse la otra víctima.
La pelea tuvo lugar en el barrio de Chimisay, cuando el principal acusado se dirigió a la mujer que atendía el establecimiento y que era pareja del otro procesado, a quien no le gustó la forma en la que le pidió un café y las continuas preguntas personales que le hacía.
Por ello comenzaron a darse golpes hasta que salieron a la calle, donde uno de ellos cayó al suelo pero se levantó y tiró del zarcillo que tenía el otro, arrancándole parte de la oreja.
El médico que lo atendió al día siguiente constató que se trata de una lesión que difícilmente tiene reparación pero que el daño se limita a la estética y requiere el uso de gran fuerza física para llevarlo a cabo y también tenía evidencias en los nudillos de haber golpeado con los mismos.
Este agredido dijo que intentó buscar esa parte de la oreja y el zarcillo donde se produjo la pelea pero no la encontraron.
Un chico consiguió separarlos hasta que momentos después llegó la Policía, cuando el agresor se había ido junto con su sobrina, quien relató que su tío “estaba muy bebido” pero que la pelea la comenzó el otro acusado, quien lo agarró por el cuello de forma violenta para sacarlo del local.
En sus conclusiones finales, la representante del Ministerio fiscal aseguró no albergar duda alguna de quién fue responsable de la principal agresión que causó la deformidad, por lo que su defensa pidió la libre absolución al entender que se limitó a repeler el ataque.
Este último también sufrió erosiones en la muñeca derecha, tumefacción en los nudillos, heridas en los labios y dolor cervical y en el órgano dañado.
Las lesiones requirieron para su curación unos 20 días y aún restan secuelas físicas como es la pérdida de la oreja por lo que pide la indemnización que le corresponda.
El otro sufrió policontusiones que requirieron para su sanidad una primera asistencia médica consistente en exploración física, tratamiento sintomático de manera que tardó cinco días en curarse sin que durante los mismos estuviera impedido de realizar sus tareas habituales, de las que no le restan secuelas.
El acusado de causar lesiones con deformidad ya había sido condenado a ocho meses de prisión por el mismo delito, pena que había quedado suspendida por dos años a condición de que no delinquiera en ese tiempo.
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