Santa Cruz de Tenerife, 23 sep (EFE).
– Un hombre acusado de matar en Tenerife a golpes a su hermano dependiente y de agredir gravemente a su hermana ha aceptado este miércoles 22,5 años de cárcel por el primer delito y 15,5 años por la agresión a su hermana.
Además se le ordena permanecer alejado del barrio de Los Baldíos en La Laguna en el que ocurrieron los hechos en septiembre de 2024 y en el que aún reside su hermana, durante diez años después de salir de prisión en la que permanece desde entonces en situación provisional hasta hoy que la pena es firme por conformidad.
La vista preliminar tuvo que ser suspendida hasta en dos ocasiones porque a la pregunta por parte del magistrado de si reconocía los hechos, el procesado dijo que “en parte sí y en parte no”, por lo que le instó a que respondiera de forma afirmativa o negativa y tras hablar con su abogada, acabó diciendo que sí.
Pero al plantearle la segunda cuestión sobre si estaba de acuerdo con la pena, volvió a mostrarse esquivo por lo que se tuvo que suspender el juicio durante cinco minutos para que hablara en privado con su letrada, para acabar diciendo que si.
“Estamos hablando de delitos muy graves no puede ser quisquilloso, tiene que estar seguro de lo que diga”, le instó el juez antes del segundo receso.
En la imposición de la pena se ha tenido en cuenta el agravante de parentesco y el atenuante de confesión y al haberse aceptado por conformidad se evita la celebración de un juicio con jurado como está fijado para estos delitos.
El acusado residía en la casa de su madre junto con el fallecido que tenía diagnosticada una dolencia digestiva y a este domicilio acudía todos los días la otra hermana para cuidar al enfermo que estaba convaleciente de un reciente ingreso hospitalario.
Según el relato del escrito fiscal, entre el encausado y la mujer existían desde hacía tiempo fricciones por el cuidado de la madre de ambos ya que el acusado quería que ella se encargara en exclusiva de atenderla al igual que a su hermano.
El día en el que ocurrieron los hechos la mujer acudió como siempre a la casa y surgió una pelea entre ambos que terminó con el acusado golpeándole la cabeza contra el suelo hasta que perdió el conocimiento.
A continuación se dirigió a la habitación del hermano a quien reprochó que lo ocurrido era culpa suya por no querer ir a una residencia y entonces lo golpeó con un tablón con el que acabó con su vida al pegarle en la cara, cabeza y garganta.
El acusado avisó a un vecino para que activara los servicios de emergencia, diciéndole que había peleado con sus familiares, que les había dado una paliza y que se había “desgraciado”.
La hermana sufrió fractura de la cara, hemorragias, luxación del hombro izquierdo y rotura de ligamentos que tardaron 180 días en curar además de quedarle secuelas físicas y psíquicas.
En el caso del hermano, las heridas ocasionadas le produjeron la muerte por un cuadro de politraumatismos.
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