Acusados de transportar media tonelada de coca dicen que desconocían la carga

Santa Cruz de Tenerife, 22 sep (EFE).

– Dos hombres acusados de transportar en un velero casi media tonelada de cocaína de gran pureza en un velero, han proclamado este martes en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, su inocencia al afirmar que desconocían la carga que llevaban y que el arbordaje va en contra de la inviolabilidad del domicilio.

La Fiscalía se ha reafirmado en su petición de que se le imponga a cada uno 11 años de prisión y el pago de 30 millones, el doble del valor de la sustancia intervenida, al considerar probado que ambos eran “perfectamente conscientes” de que estaban cometiendo un delito.

“Una carga de estas proporciones no puede pasar desapercibida y estoy seguro de que ellos lo sabían perfectamente”, ha indicado el fiscal.

El Ministerio Público ve demostrado que los encausados se pusieron de acuerdo con terceras personas sin identificar, para transportar en este velero de pabellón polaco, 19 fardos de droga, de entre 29 y 33 kilos de peso cada uno, con la intención de entregarlo para su posterior distribución.

Descarta el argumento de las defensas para anular el abordaje al mantener que éste iba contra la inviolabilidad del domicilio y por el contrario la Fiscalía mantiene que se cumplieron los requisitos que impone la normativa internacional para este tipo de operaciones.

Los encausados relataron que el viaje había sido especialmente ajetreado por las malas condiciones de la embarcación en la que se abrió una brecha por la que constantemente entraba el agua y el motor no funcionaba por lo que tuvieron que cambiar la ruta.

Uno de ellos sólo respondió a su abogado y confesó que había sido adicto a la cocaína y a la heroína pero fue rotundo al señalar que jamás se ha dedicado al tráfico de drogas y también negó que hubiese firmado un contrato con la organización que estaba detrás de esta operación.

El otro acusado respondió a las preguntas del fiscal y dijo que tenía conocimientos náuticos, que jamás supo que transportaban cocaína y que por lo tanto tampoco sabía en qué lugar estaba guardada.

“Nunca he tenido nada que ver con drogas ni con delincuentes”, ha señalado para añadir que era víctima de una encerrona y que espera algún día poder saber la verdad.

Las defensas alegaron que al residir los dos en el velero se demuestra que se trataba de su domicilio con lo cual no podía haberse llevado a cabo el abordaje, argumento que se utilizó sin éxito al principio de la vista para intentar suspenderla.

El abordaje tuvo lugar en febrero de 2025 en aguas internacionales por parte de lanchas de la armada española de manera que la embarcación fue trasladada al puerto de Santa Cruz de Tenerife donde se confirmó que se trataba de cocaína y los tripulantes pasaron a estar en prisión provisional, situación en la que aún están.

En el juicio intervinieron varios policías nacionales que participaron en el dispositivo y básicamente relataron que tras tener informaciones de que se estaba gestando esta operación y el barco que iban a utilizar, llegaron a ponerle un balizamiento para poder seguirlo pero que luego fue retirado por terceros.

Los fardos intervenidos contenían un total de 900 tabletas de cocaína que al ser analizadas en Sanidad de la Subdelegación del Gobierno de Tenerife, divididas en dos muestras diferentes, de 850 y de 50 arrojó un peso neto de 425 kilos, con una pureza del 83,12% en un caso y 85% en otro.

En total, las sustancias estupefacientes intervenidas a los acusados tenían un valor de venta en el mercado ilícito, calculado en kilos, de 14,5 millones y a partir de ahí se fijó la cuantía de la multa.

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