Aena no recibe ninguna oferta para la remodelación de Tenerife Sur pero lo puede asumir

Madrid, 21 sep (EFE).

– El presidente y consejero delegado de Aena, Maurici Lucena, ha confirmado este lunes que no han recibido ninguna oferta por la remodelación del aeropuerto de Tenerife Sur, una de las inversiones previstas en el DORA III, lo que considera que «no es una buena noticia», pero ha remarcado que pueden «asumirlo».

Lucena ha explicado en una conferencia con analistas para presentar el DORA III, aprobado la semana pasada por el Gobierno, que «no es una noticia positiva», pero si la naturaleza jurídica de Aena fuera distinta y el Estado poseyera, por ejemplo, el 40 % de la empresa en lugar del 51 %, «ni siquiera se sabría públicamente que esta licitación o este contrato ha quedado desierto».

Según el ejecutivo, en cualquier empresa privada es normal que, al intentar contratar una inversión importante (464 millones de euros), no se tenga éxito en la primera fase y las cosas no salgan según lo previsto.

«Esto es exactamente lo que ha ocurrido en Tenerife, pero la diferencia es que todo ha sucedido a la vista de todos.

Así que, desde esta perspectiva, no es algo preocupante», ha matizado.

La estructura accionarial de Aena permite analizar con transparencia aspectos que, en otras empresas de tamaño similar, no se podrían examinar, ya que solo se conocería el resultado final una vez adjudicado el contrato, y no en una fase en la que aún no se ha logrado la adjudicación.

«A veces sucede, y haremos todo lo posible por mejorar la nueva licitación para, al menos, maximizar las probabilidades de una adjudicación adecuada», ha agregado.

El vicepresidente ejecutivo de Aena, Javier Marín, ha añadido que el proyecto de Tenerife Sur es probablemente uno de los más complejos, si no el que más, que se llevará a cabo en el marco del DORA III.

Debido a la falta de espacio disponible en el aeropuerto de Tenerife Sur, hay que demoler distintas partes de la terminal y construir una nueva.

«Es una labor que nos llevará varios años», ha remarcado.

De hecho, el contrato licitado contemplaba un plazo de 96 meses; es decir, un proyecto muy largo y complejo en un momento difícil, debido a la incertidumbre sobre los costes de construcción.

A su juicio, «la realidad es que el riesgo que el mercado ha atribuido a este proyecto es mayor de lo previsto».

Al mismo tiempo, Aena ha lanzado otras licitaciones —por ejemplo, dos en Madrid y una en Tenerife para un nuevo aparcamiento— y ha percibido interés por parte del mercado, ha recordado.

En cualquier caso, «nuestros técnicos están evaluando la situación y encontraremos una solución para cumplir con los requisitos», ha indicado.

Marín ha agregado que confían en poder atraer las mejores ofertas de las empresas constructoras para los proyectos previstos en DORA III.

«Creo que contamos con muchas empresas constructoras para las que España es su mercado nacional y estamos convencidos de que estarán muy interesadas en colaborar con nosotros en el desarrollo futuro de los aeropuertos españoles», ha resaltado.

El programa de inversiones aprobado «es realmente ambicioso», tanto por el volumen de inversión como por el hecho de que afecta a la mayoría de los aeropuertos principales, pero la regulación «nos ofrece ciertas herramientas de flexibilidad, las distintas inversiones en los diferentes aeropuertos tienen clasificaciones distintas».

Existen inversiones estratégicas —las más importantes—, para las que es obligatorio cumplir un calendario, y otras muchas no clasificadas, «lo que nos da flexibilidad para priorizar la cartera de proyectos», ha detallado.

«Iniciamos este proceso con incertidumbres sobre los precios y sobre algunos proyectos que aún están pendientes de definición.

Tendremos que gestionar la cartera, pero hay algo que está claro: no vamos a invertir más allá de lo aprobado y contemplado en nuestras tarifas aeroportuarias», ha recalcado.

Es decir, «disponemos de 10.

000 millones de euros y habrá que establecer prioridades teniendo en cuenta los mecanismos de flexibilidad de los que disponemos», ha subrayado.

Por ejemplo, estamos obligados a ejecutar el 80 % de la inversión aprobada para cada aeropuerto, así que «podemos adelantar algunos proyectos o compensar retrasos y, si surgen sobrecostes respecto a las estimaciones iniciales de planificación, tendremos que posponer otros proyectos de menor importancia para gestionar adecuadamente la cartera», ha precisado.

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