Santa Cruz de Tenerife, 15 may (EFE).
– Un hombre será juzgado en la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife acusado de provocar un incendio con un mechero en la habitación de un hotel en el que se alojaba, hechos por los que la Fiscalía pide una pena de prisión de 11 años.
El Ministerio Público le atribuye un delito de incendio intencionado con riesgo de propagación a las personas y, alternativamente, uno de daños agravados, en cuyo caso la pena de prisión propuesta sería de 21 meses.
Otras penas accesorias son la prohibición de acercarse al hotel a menos de medio kilómetro durante un periodo de tres años tras salir de prisión, si es condenado, y el comiso del mechero con el que presuntamente prendió fuego a la habitación.
Sostiene el Ministerio Público que el acusado, que se alojaba de forma provisional en el hotel y llevaba tiempo causando problemas y alteraciones de diverso tipo, prendió fuego a su habitación consciente de que las llamas podían afectar al menos su integridad física y la de los demás residentes.
Pese a lo cual deliberadamente causó primero desperfectos en las instalaciones de la habitación y luego prendió fuego con un mechero al mobiliario, cartones, papeles y prendas textiles que allí se encontraban.
Las llamas no se llegaron a propagar y fueron extinguidas de forma automática por la naturaleza ignífuga de los materiales con que estaban confeccionados y la activación de los sistemas de protección antiincendios del establecimiento, “pero no porque el procesado lo apagase o desistiese de su intención incendiaria”, señala la Fiscalía en el escrito de calificación.
En ese momento se encontraban alojados en el hotel otros nueve clientes, además del recepcionista, que podrían haber sufrido daños también.
El Ministerio Público cree probado que el procesado causó deliberadamente desperfectos a prácticamente todo el mobiliario e instalaciones de la habitación, tales como paredes, puerta exterior, cuarto de baño, marco de un espejo en la pared, rotura de un sillón, perchas, cabecero de la cama, rotura de lámpara de noche o cortinas.
Además, dejó el cuarto sucio con comida, cervezas y basura, y arrancó el teléfono con el que contaba, lo que implicó llevar a cabo una limpieza completa y desatascar el lavabo y el sanitario.
Esa noche, el acusado había ingerido bebidas alcohólicas sin que conste que ello hubiese disminuido sensiblemente sus facultades intelectivas o volitivas.
El procesado abandonó el hotel llevándose la totalidad de sus pertenencias, siendo detenido momentos más tarde por la Policía en la confluencia de una plaza, donde le fue intervenido un mechero cuya base tenía restos quemados.
Además de la pena de cárcel, la Fiscalía solicita que el acusado pague a los dueños del local en la cantidad que se fije en sentencia más el lucro cesante por no haber podido hacer uso de esta habitación durante el tiempo en el que fue reparada, con un mínimo de 1.
060 euros, más 2.
000 por daños morales.
Los responsables del hotel presentaron en el juzgado facturas por valor de algo más de 5.
000 euros que se corresponden con la limpieza, menaje nuevo, material ignífugo, arreglos y pintado de paredes y techos, arreglo de mobiliario y reparación de puerta y compra de otra nueva antifuegos.
El hombre había sido ya condenado en otras ocasiones por un delito de atentado, uno leve de lesiones, quebrantamiento de condena y un hurto.
En la actualidad se encuentra en situación de prisión provisional, comunicada y sin fianza.
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