Santa Cruz de Tenerife, 25 may (EFE).
– Un estudio impulsado por el Cabildo de Tenerife y la asociación Coordicanarias ha alertado este lunes de la falta de reconocimiento institucional, apoyo especializado y recursos adaptados para mujeres que sufren discapacidad sobrevenida como consecuencia de la violencia de género, una realidad «invisibilizada» y apenas estudiada en España.
La investigación, presentada este lunes por la directora insular de Igualdad y Diversidad del Cabildo tinerfeño, Patricia León, y la portavoz de Coordicanarias, Yurena González, parte de 23 casos localizados a través de recursos especializados en diez municipios de Tenerife.
González ha explicado que el estudio combina encuestas e historias de vida para analizar una realidad «escasamente estudiada» y sobre la que ni siquiera existen registros específicos en observatorios estatales de violencia machista.
El perfil mayoritario identificado corresponde a mujeres de unos 50 años, residentes principalmente en entornos urbanos y con escasas redes de apoyo.
Así, el 39 % viven solas y el 43,5 % carecen de estudios o solo tienen formación básica.
El informe refleja además una elevada precariedad económica: el 78,3 % de las mujeres no trabaja y más de la mitad subsisten con ingresos inferiores a 700 euros mensuales, la mayor parte procedente de economía informal.
Las que mantienen actividad laboral se concentran en sectores como hostelería, servicios o cuidados.
Respecto a las discapacidades detectadas, el estudio recoge casos de discapacidad física (46,2 %), sensorial (23,1 %), intelectual (23,1 %) y especialmente problemas de salud mental, presentes en el 53,8 % de las participantes, muchas de ellas con varias discapacidades simultáneas.
La investigación vincula esa situación con experiencias prolongadas de violencia machista.
La media de convivencia con el agresor supera los diez años y el 40 % de las mujeres convivió más de una década con él.
La violencia psicológica aparece en el 96 % de los casos, seguida de la física (82,6 %), sexual (74 %), económica (73,9 %) y vicaria (39,1 %).
Las participantes describen secuelas persistentes asociadas al miedo, el aislamiento, la dependencia emocional, las adicciones, el insomnio, la frustración o la incomprensión familiar.
El estudio advierte además de una «habitual ideación suicida» en un número importante de mujeres derivada de la dificultad para convivir con las secuelas de la violencia sufrida.
Entre los principales problemas detectados figura la falta de reconocimiento administrativo de la discapacidad sobrevenida.
Más del 40 % de las mujeres participantes carece de reconocimiento oficial y, en la mitad de los casos analizados, la resolución del certificado de discapacidad tardó más de dos años.
Además, el informe apunta que los procesos de reconocimiento de discapacidad y los circuitos de atención a víctimas de violencia de género funcionan de forma «desvinculada», sin protocolos específicos que contemplen ambas realidades de forma conjunta.
También se identifican carencias en el acompañamiento institucional y familiar y una de cada cuatro mujeres aseguró no haber recibido apoyo profesional, familiar o institucional durante el proceso de violencia, mientras que cerca del 40 % afirmó no sentirse respaldada por los recursos disponibles.
Ante esta situación, el estudio reclama crear protocolos especializados que integren violencia machista y discapacidad sobrevenida, agilizar el reconocimiento administrativo de la discapacidad y reforzar la coordinación entre servicios sociales, sanitarios y recursos de atención a víctimas, entre otras medidas.
Las autoras también reclaman facilitar el acceso a la vivienda, uno de los principales problemas que denuncian, así como impulsar espacios grupales seguros para mujeres afectadas y ampliar las investigaciones sobre esta realidad mediante bases de datos específicas y muestras más amplias.
Durante la presentación, Patricia León defendió la necesidad de «dar visibilidad» a un fenómeno que permanece oculto y aseguró que el Cabildo mantendrá el apoyo institucional para seguir profundizando en la atención a estas mujeres.
EFEcmg/acp