Asaga pide actuar ante los «estragos» en los viñedos canarios de la fauna silvestre

Santa Cruz de Tenerife, 29 ago (EFE).

– La Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga-Asaja) ha demandado este viernes a las administraciones públicas un análisis de la situación y campañas de control para «frenar la plaga» de especies asilvestradas que están causando «estragos» en los viñedos.

En un comunicado, Asaga denuncia la proliferación de fauna silvestre entre la que se encuentran mirlos, perdices, bandadas de pájaros, conejos, gallinas asilvestradas y roedores en varias explotaciones de viñedo de Tenerife.

Esta expansión y despliegue de aves y mamíferos está provocando «importantes daños» en la cosecha de uva de esta campaña, ya de por sí mermada por el estrés hídrico que ha padecido el cultivo en los últimos años y la debilidad de la planta.

Estos «ataques», prosigue la asociación, se suman a «una larga lista de factores adversos» a los que tienen que hacer frente los viticultores para sostener su rentabilidad en pleno periodo de vendimia.

Los viticultores manifiestan su preocupación ya que el problema, lejos de aminorarse, crece cada año y no saben cómo resolverlo, expone Asaga.

La fauna silvestre, atraída por la fruta madura, actúa de varias maneras: bien se come las uvas cuando empieza a acumularse el azúcar, lo que no solo genera un daño directo por pérdida, sino que las picaduras y heridas pueden ocasionar pudrición, o bien roen los sarmientos y las yemas de latencia durante el invierno o se alimentan de los brotes, destruyendo los racimos.

Asaga incide en que la proliferación de estas especies se asocia en parte a las lluvias de este año y la de los últimos días de agosto, que han favorecido la aparición de un manto de vegetación que atrae la presencia de estos animales, y en parte, al abandono paulatino de fincas colindantes a otras parcelas en producción cuyos cultivos les sirven de alimento pese a la presencia de vallados para impedir su entrada.

Ante este panorama, Asaga demanda la actuación de las administraciones públicas para analizar la situación e impulsar medidas disuasorias de control de esta fauna equilibrando su presencia para evitar más daños en los cultivos.

También reclama campañas de mantenimiento de aquellos terrenos baldíos obligando a los propietarios a su limpieza, además de establecer una línea de compensación económica local o insular que permita cubrir las pérdidas ocasionadas en el viñedo.

EFEjmor/cmg