Santa Cruz de Tenerife, 10 feb (EFE).
– La consejera de Presidencia, Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad, Nieves Lady Barreto, ha dicho este martes que comparte «el anhelo» del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife de contar con una Ciudad de la Justicia.
A preguntas del diputado socialista Gustavo Matos, la consejera ha dicho no sentirse señalada por las críticas de varios ediles de la corporación local, alguno de su partido, CC, sobre el ritmo al que avanza el proyecto.
Sobre el particular, ha indicado que no se puede tomar esas declaraciones «como una crítica a mi gestión», sino como la manifestación de «un anhelo ampliamente expresado durante muchos años» que, ha asegurado, comparten en el seno del ejecutivo canario.
Barreto ha puntualizado que la competencia sobre la búsqueda de suelo corresponde a Política Territorial y ha recordado que tanto esa consejería como su departamento se encontraron a comienzos de legislatura con «una suspensión de planeamiento inabordable», ya que además del plan general caen el del tren del sur, el de carreteras de ámbito metropolitano y el especial del puerto.
Ha recordado que Política Territorial, a su juicio «con acierto», ha remitido «la solución de la movilidad» en el plan Santa Cruz 2030 «y hacer solo una suspensión de planeamiento del ámbito que necesitamos para la Ciudad de la Justicia».
Barreto ha esgrimido que en el ejecutivo canario «no hemos parado de hacer cosas» para sacar adelante el proyecto de la Ciudad de la Justicia de Santa Cruz y ha deslizado que probablemente se habría inaugurado ya de haberse emplazado donde estaba planteada inicialmente y donde se ubicará el edificio de servicios esenciales.
Gustavo Matos (PSOE) ha advertido de que «el tiempo se acaba, entramos en el último tercio de la legislatura y la Ciudad de la Justicia ni está ni se le espera».
Ha recalcado que CC gobierna en el ejecutivo canario y en el Ayuntamiento de Santa Cruz y que en esta ocasión no vale recurrir al «Dirty Sánchez al que echar la culpa», como sucede de forma habitual en un Parlamento de Canarias convertido en «remedo del Congreso».
EFEjmor/cmg