Santa Cruz de Tenerife, 16 sep (EFE).
– El Gobierno de Canarias ha advertido este miércoles en Bruselas durante la reunión de la Conferencia de Regiones Periféricas y Marítimas (CRPM), del fracaso del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo si Europa no responde con unidad frente a crisis como la generada en Ceuta.
El viceconsejero del Gabinete de la Presidencia, Octavio Caraballo, señala en un comunicado que lo que se vivió en la frontera “debería preocuparnos” y que no puede considerarse simplemente una crisis española.
“La respuesta tiene que ser europea y si no existe una unidad de acción seremos testigos de un nuevo fracaso en los territorios más accesibles y vulnerables de las fronteras exteriores”, ha indicado.
Durante una nueva sesión del grupo de Trabajo de Migraciones de la (CRPM), que Canarias colidera junto a la Comunitat Valenciana, se han valorado retos y soluciones frente a la gestión migratoria en las regiones fronterizas y se han analizado los primeros meses de un Pacto migratorio que entró en vigor el pasado 12 de junio.
“Lo ocurrido en Ceuta tiene que convertirse en una prueba de aprendizaje para Europa”, ha dicho.
Caraballo aclara que no se cuestiona que la Comisión haya movilizado posteriormente recursos ni el apoyo anunciado a España sino que la solidaridad europea vuelva a llegar después de la crisis, cuando debería formar parte de la respuesta desde el primer minuto.
También apunta que lo ocurrido en Ceuta deja la lección que si ante una emergencia, cada Estado vuelve a mirar primero hacia su propia frontera «habremos cambiado las normas sin cambiar realmente el sistema”.
El viceconsejero del Gabinete de la Presidencia ha indicado que para Canarias, “la migración no es una cuestión abstracta” ya que las islas, como frontera exterior de Europa, conocen la complejidad del fenómeno con la llegada de miles de personas, muchos de ellos menores, y también con “demasiadas vidas desaparecidas en el océano”.
“Por eso sabemos que gestionar la migración es difícil, pero no puede servir de excusa para rebajar nuestras convicciones”, ha añadido.
En su visita a Bruselas, Octavio Caraballo ha hecho hincapié en que el actual contexto en las islas, con una disminución de las llegadas en el último año, no debe interpretarse como el final de la ruta atlántica.
Ha insistido en que esta ruta sigue activa y ha avisado de que el deterioro político y social en distintos países del Sahel “nos obliga a permanecer vigilantes”.
El viceconsejero también ha asistido a la conferencia de cierre del proyecto POWGEN (Power Generation) y en ella, el Gobierno canario ha reclamado una nueva forma de abordar la migración, “desde el empleo, las oportunidades y desde la dignidad”.
“No podemos limitarnos a indignarnos, tenemos que demostrar que existe otra forma de hacer política migratoria”, señaló en referencia a proyectos como POWGEN o el programa Tierra Firme del Gobierno de Canarias.
Caraballo ha pedido a Europa “mirar nuestra propia historia”, para recordar «cuando también fuimos migrantes».
El programa POWGEN es una iniciativa financiada por el Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI) de la Unión Europea con un trabajo que ha tenido una duración de 30 meses y donde se han abordado desafíos que afectan a los territorios europeos, tales como la falta de profesionales cualificados para avanzar en la transición energética o la dificultad de muchas personas migrantes para acceder a empleos cualificados y estables.
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