Santa Cruz de Tenerife, 23 jun (EFE).
– La Universidad de La Laguna (ULL) liderará un proyecto en el que científicos y pescadores artesanales cooperarán en la conservación de comunidades de corales mesofóticos de Canarias, que constituyen uno de los ecosistemas marinos más desconocidos del archipiélago.
Situadas entre los 50 y los 150 metros de profundidad, estas formaciones de corales y esponjas sirven de refugio para numerosas especies marinas y concentran una gran biodiversidad, si bien todavía se desconoce en qué medida actividades como la pesca artesanal pueden afectar a su conservación, señala la ULL en una nota.
Para responder a esta cuestión se ha puesto en marcha el proyecto ‘Estudio y mitigación del impacto de la pesca artesanal sobre los ecosistemas de corales mesofóticos en Canarias (CORALART).
Una iniciativa que cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del programa Pleamar, y la cofinanciación de la Unión Europea mediante el Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (FEMPA).
Con un presupuesto total de 390.
313 euros, estudiará estos ecosistemas en El Hierro, Tenerife y La Graciosa mediante la colaboración entre científicos y el sector pesquero.
El principal objetivo de CORALART es conocer científicamente el impacto de la pesca artesanal sobre estos ecosistemas, debido a que actualmente no se tienen datos cuantificados sobre si realmente existe un impacto real, además de aspectos básicos sobre la biología y reproducción de estos corales de profundidad, apunta Adriana Rodríguez, profesora e investigadora del área de Zoología en la ULL.
Estas comunidades, en las que se encuentran especies vulnerables como ‘Savalia savaglia’, ‘Dendrophyllia ramea’ y gorgonias del género ‘Paramuricea sp’, se localizan en reservas marinas y Zonas de Especial Conservación (ZEC).
Mediante una metodología que combina monitoreo ‘in situ’, recuperación de ejemplares, estudio en laboratorio y actividades de formación con pescadores, el proyecto busca reducir el impacto directo sobre estos hábitats, al tiempo que fortalece la corresponsabilidad del sector pesquero en su conservación, promoviendo prácticas más sostenibles y adaptadas al contexto local.
La primera fase del proyecto consistirá en el monitoreo de las comunidades mesofóticas mediante campañas de buceo técnico a profundidades cercanas a los 100 metros.
Estas inmersiones permitirán evaluar directamente el estado de conservación de los ecosistemas y cuantificar los posibles efectos de la actividad pesquera sobre los corales.
«Esto nos permitirá incluir aquellos daños que no siempre son visibles en los ejemplares recuperados», explica Adriana Rodríguez.
La siguiente fase se centrará en la colaboración con el sector pesquero, al que se facilitará un kit diseñado específicamente para preservar los corales que queden accidentalmente enganchados en las artes de pesca.
Este material incluirá recipientes adaptados para mantener sus condiciones ambientales y, una vez en tierra, los pescadores podrán trasladar los ejemplares a acuarios instalados en las cofradías, equipados con temperaturas adecuadas y bajos niveles de iluminación.
De esta forma, los corales permanecerán en buen estado hasta que el personal investigador se desplace para recogerlos y desplazarlos a los laboratorios de la Universidad de La Laguna.
Una vez en estos laboratorios, los investigadores analizarán la capacidad de recuperación de los corales afectados y estudiarán aspectos como su crecimiento, biología, reproducción y respuesta frente a diferentes perturbaciones ambientales.
Estos estudios permitirán determinar si las especies son capaces de regenerarse tras sufrir daños y ampliar el conocimiento científico sobre unas comunidades marinas todavía poco conocidas, en las que no se descarta identificar nuevas especies.
El proyecto incluirá la realización de un documental de acceso libre que mostrará las distintas fases de la investigación y permitirá acercar al público la riqueza de las comunidades mesofóticas.
Además, se desarrollarán talleres y materiales divulgativos dirigidos al sector pesquero, a centros educativos y a la ciudadanía.
Dentro de esta iniciativa actúan como entidades colaboradoras las cofradías de Pescadores de La Graciosa, La Tiñosa, San Roque e Isla Baja, La Restinga, Garachico y los Cristianos, además de la Dirección General de Pesca y la Dirección General de Espacios Naturales y Biodiversidad del Gobierno de Canarias.
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