De Celia aventurera a Celia se casa: el cambio de la literatura infantil con el franquismo

Las Palmas de Gran Canaria, 3 feb (EFE).

– La Fundación Juan Negrín rememora desde este martes en la exposición ‘El viaje de Celia: La literatura infantil española entre 1920 y 1950’ la explosión creativa que vivió la literatura para niños y adolescentes entre los entre los años 20 y 30 del siglo XX en España y el cambio que sufrió con el fin de la República.

Con el personaje de Celia creado por Elena Fortún, varios paneles explicativos, libros y hasta juguetes, la muestra hace un recorrido de la evolución de esta literatura durante la II República española, la Guerra Civil y el franquismo y en cómo esa niña de ‘Celia y sus amigos’, aventurera, que piensa por sí misma e imaginativa, se transforma en ‘Celia se casa’, ya adulta y que renuncia a sus sueños para dedicarse a lo que se espera de ella.

«Nos pareció que podía ser un buen vehículo para ver lo que pasó a los intelectuales españoles durante esa etapa, cómo en plena guerra los escritores defienden a los de su bando y luego cómo los del bando ganador se quedan y tienen éxito y los del bando perdedor se tienen que exiliar», explica Luz Caballero, presidenta del Colectivo Andersen, dedicado a promocionar la literatura infantil y que ha producido esta exposición.

El comisario de la exhibición, José Jiménez, cuenta que se trata de la época de la Generación del 27, con una literatura «de muchísima calidad» y «muy audaz» y que trata a los niños «como seres pensantes».

«Los niños son personas que tienen que desarrollarse, tienen que jugar, tienen que aprender, pero con un producto cultural de calidad, y eso se nota en Celia y en otros autores como Antonio Robles, Salvador Bartolozzi, Magda Donato y la propia Elena Fortún; fue una eclosión de literatura infantil y juvenil brutal», agrega.

Según explica Jiménez, tras la Guerra Civil, la calidad de este tipo de literatura pasa a ser «ínfima en todos los aspectos», incluidas las ilustraciones, aunque con excepciones, como ‘Antoñita la Fantástica’, de Borita Casas, «donde hay un atisbo de subversión».

«La nueva literatura se tiene que amoldar a los paradigmas del nuevo estado en el que no se permite la disidencia, en el que cualquier atisbo de crítica social es reprimido y en el que los niños hacen una cosa y las niñas hacen otra», agrega.

Así, cuenta, durante el franquismo, la literatura dirigida a los niños promovía la narrativa de «ser buenos soldados, obedientes y sumisos», mientras que la dirigida a las niñas alentaba a «ser católicas devotas, amas de casa y, sobre todo, no plantearse ningún tipo de ilusión más allá de eso».

La maestra y profesora del máster en Promoción de la Lectura Infantil por la Universidad de Castilla-La Mancha Dolores Hernández, que ofrecerá una de las cinco conferencias organizadas en torno a la temática de la exposición, cuenta que lo que Elena Fortún narra en Celia tiene un trasfondo autobiográfico e, incluso, los primeros libros muestran uno de sus anhelos.

«Elena Fortún -detalla- fue una niña enfermiza y su madre prácticamente no la dejaba relacionarse con nadie.

Eso le hizo desarrollar una imaginación y unas ganas de hacer cosas, fabulaba con las cosas que le hubiera gustado ser de niña y lo reflejó en su personaje».

«A partir de los siete años el personaje va creciendo hasta que llegamos a ‘Celia se casa’, cuando ya definitivamente el personaje se acopla a lo que tenía que ser una la mujer en el régimen, en su casa, con sus hijos, con sus tareas y con todo eso», agrega.

La autora vivirá la libertad de la República y las dificultades de la Guerra Civil y del exilio durante el franquismo (su marido era soldado republicano) y, en su deseo de regresar a España, dejará sin publicar algunas de sus obras que podrían haberle dificultado el regreso, entre ellas ‘Celia en la Revolución’, donde narra la guerra, y su autobiografía novelada, en la que revela su identidad lesbiana.

El comisario de la exposición explica que «Celia tiene un uso del diálogo virtuoso y un realismo descarnado.

Es decir, tú lees a Celia y estás viendo los fundamentos de la literatura de los años cincuenta en España».

No obstante, añade, Elena Fortún fue «una señora que cayó en el olvido porque escribía para niños, pero que tiene una profundidad brutal».

La exposición se ha inaugurado coincidiendo con el 134 aniversario del nacimiento de Juan Negrín López (Las Palmas de Gran Canaria, 1892-París, 1956), con la presencia de la nieta del líder republicano, Carmen Negrín, que vive en París.

Carmen Negrín ha destacado que los niños «eran una de las grandes preocupaciones de la República», que buscaba que «pensaran por ellos mismos» a través de una educación con una visión «más progresista, de independencia y reflexión».

La muestra podrá visitarse hasta el 31 de julio (de lunes a viernes, de 9.

00 a 14.

00 horas) en la Fundación Negrín, con el propósito de despertar la nostalgia en los más mayores y suscitar el descubrimiento entre los más jóvenes.

EFEmrgz/jmr(foto) (vídeo)