Las Palmas de Gran Canaria, 26 mar (EFE).
– El Cabildo de Gran Canaria ha rendido homenaje este miércoles a 35 de sus trabajadores que sufrieron represalias durante la Guerra Civil y el franquismo en un acto en el que han participado sus familiares y en el que se ha descubierto una placa para rememorarlos en la entrada principal de su sede.
«Hoy el cabildo de Gran Canaria repara una deuda y un daño que injustamente se consumó contra personas que trabajaban en esta institución por el simple hecho de defender y simpatizar con el gobierno legítimo y democrático que dirigía el país en 1936», ha declarado durante el acto el presidente del Cabildo, Antonio Morales.
Con este reconocimiento, la Institución insular cumple con el acuerdo, aprobado por mayoría en el pleno celebrado el 28 de mayo de 2021, de reconocimiento y reparación moral de su personal que padeció persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura.
«Hoy realizamos un acto de justicia, de reparación y de compromiso democrático», ha continuado Morales al señalar que, de este modo, están «corrigiendo un hecho del pasado, pero con una enorme trascendencia en el presente y para el futuro».
El presidente insular ha advertido de que, «desgraciadamente, aquellos fantasmas y aquellos poderes no han desaparecido», motivo por el que «este acto debe ser al mismo tiempo una convocatoria para que todas y todos los demócratas estemos alerta y unidos en la defensa de los valores, de la libertad, la igualdad y el pluralismo».
Morales ha calificado de «singular» el papel de Gran Canaria en el golpe de Estado de 1936, al recordar que la isla fue «la hora cero de la sublevación», lo que supuso «que desde el primer momento sufrirían las persecuciones, la represión y las represalias quienes no aceptaban un levantamiento militar contra las instituciones democráticas».
El presidente de Gran Canaria ha indicado que el Cabildo fue una de las instituciones «que más sufrieron los procesos de depuración y represión, con varias víctimas mortales», y que después de 50 años de la muerte de Franco «seguimos cerrando las heridas de las injusticias que se produjeron, se silenciaron y ahora se pretenden negar o tergiversar».
Y ha destacado las investigaciones llevadas a cabo por el Cabildo, también tras el acuerdo plenario del 28 de mayor de 2021, para localizar «a muchas de las personas que fueron sacadas de sus casas durante la madrugada para terminar en el fondo de los pozos de Arucas o en la Sima de Jinamar».
«Perdonar, pero no olvidar»El hijo de uno de los homenajeados, Manuel José Cardona, ha explicado a la prensa que su padre fue detenido y suspendido de empleo y sueldo desde julio de 1936 hasta 1977, año en que la Ley de Amnistía obligó a readmitir en sus puestos de trabajo a republicanos.
«En mi familia teníamos el estigma de rojos y las puertas se nos cerraban», ha indicado al recordar el aislamiento que sufrieron.
Cardona ha detallado que su padre militó en un partido socialista republicano y que aceptó la directriz del partido de «perdonar, pero no olvidar», una filosofía que cree que «anima hoy la Ley de Memoria Histórica» e insta a «recordar a las nuevas generaciones que olvidar tiene un gran riesgo».
Sole Pérez, bisnieta del homenajeado Manuel López, ha contado cómo cambió «drásticamente» la vida de su bisabuela cuando tenía 39 años y cinco hijos, después de la desaparición que su bisabuelo, quien se cree, según las investigaciones, que podría ser uno de a los que arrojaron a la Marfea.
Igualmente, Carlos Franchy, nieto de otro de los represaliados, ha explicado que en las familias «prácticamente no se hablaba de eso» por lo que no sabían qué le había pasado a su abuelo y cómo había fallecido, aunque según se cuenta en su familia, podría haber sido una de las personas a las que llevaban al Gobierno Civil o al Militar, «les daban aceite de ricino y los tenían allí hasta que se hacían allí sus deposiciones encima o por la calle.
Y eso lo que traía consigo era la muerte social de la persona en aquella época».
«El mejor homenaje que podemos brindar a las personas represaliadas es nuestro compromiso público y seguir siendo militantes de los valores de libertad, de democracia, por lo que ellos sacrificaron nada menos que su vida, su proyección profesional y su familia», ha concluido Morales.
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