Santa Cruz de Tenerife, 29 ene (EFE).
-La tesis doctoral de Letecia Marrero Déniz, presentada en la Universidad de La Laguna con mención internacional, concluye que el clima de aprendizaje es el elemento central para garantizar el bienestar emocional y el éxito académico del alumnado de secundaria.
El trabajo, titulado “El clima de aprendizaje como motor de bienestar en el alumnado de la ESO: su relación con variables personales y contextuales”, se basa en la percepción de 929 estudiantes de ocho centros educativos de Gran Canaria y Lanzarote, según ha detallado este jueves la ULL en un comunicado.
Entre las conclusiones más relevantes, la investigadora demuestra que el entorno de aprendizaje no es un factor fijo, sino que puede modificarse mediante estrategias pedagógicas que satisfagan las tres necesidades psicológicas básicas del adolescente: autonomía, competencia y relaciones sociales.
Cuando estos factores se promueven de forma consciente, los estudiantes muestran mayor disfrute académico, motivación intrínseca y creatividad, lo que, según este estudio, repercute directamente en su interés por continuar aprendiendo y reduce el riesgo de abandono escolar.
El estudio también destaca la eficacia de la intervención TEAL (Technology-Enhanced Active Learning), que permite mejorar la cohesión del grupo y prevenir el acoso escolar, demostrando que priorizar el clima emocional puede tener un impacto directo en la convivencia y la seguridad de los alumnos.
Marrero Déniz, que acumula 12 años de experiencia como docente de música, señala que la escuela ofrece “mil horas de oportunidades para cambiar realmente las cosas en clase” y que materias como la música actúan como herramientas poderosas para trabajar la dimensión emocional del alumnado, especialmente durante la adolescencia, etapa crítica en la construcción de la identidad personal.
Las conclusiones de la tesis subrayan que los centros educativos deben evolucionar hacia modelos que fomenten la autonomía, ofrezcan opciones de elección y establezcan objetivos realistas, al tiempo que se invierte en formación docente para crear entornos de confianza y apoyo.
La investigación resalta que, si el profesorado confía en el potencial de su alumnado, los estudiantes también aprenderán a confiar en sí mismos.
En última instancia, la tesis posiciona el clima de aula como el contexto psicológico clave para que aprender “sienta bien”, asegurando un desarrollo académico y socioemocional equilibrado y saludable.
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