Las Palmas de Gran Canaria, 4 sep (EFE).
– El Molina Sport afronta desde este sábado la disputa de la Supercopa de España de hockey línea, competición en la que aspira a su cuarto entorchado y a «sacarse la espina del curso pasado» tras caer en una final agónica ante el CPLV Caja Rural Valladolid.
Los discípulos de Kevin Mooney llegan a la cita tras viajar durante por vía aérea hasta Pamplona y posteriormente por carretera hasta Zaragoza, donde se enfrentará en la primera semifinal de la Supercopa ante el Espanya Hoquei Club de Palma, a las 14.
00 hora canaria, en la primera de las semifinales.
Los baleares fueron el cuarto clasificado de la temporada regular de la Liga Élite y fueron eliminados en semifinales del ‘play-off’ por los amarillos que se impusieron en sus dos partidos (4-5 en Palma de Mallorca y 7-4 en Gran Canaria).
La segunda semifinal enfrentará a las 16.
00 hora canaria, también en el CDM San Juan de Mozarrifar, al HC Rubí Cent Patins de Barcelona con el Arona Tenerife Guanches, con lo que la posibilidad de una final canaria «está totalmente abierta», resaltan desde la entidad amarilla en un comunicado.
Los grancanarios llegan a la cita con algunos cambios en su plantel, tras la retirada prematura de Chuck Baldwin, el retorno de Gonzalo Jiménez al CPLV Caja Rural Valladolid y la incorporación de tres nuevos fichajes: Guillermo Gràcia, Anton Sihvonen y Andrés Baños.
El capitán del Molina Sport, Pawel Zasadny, ha reconocido que ve al equipo «con muchas ganas y con una actitud muy positiva» tras varias semanas de trabajo que han permitido vislumbrar «un grupo con mucho potencial».
Sobre Supercopa de España, Zasadny ha admitido que «es un trofeo muy importante» para el Molina Sport, pero lo afrontan «con los pies en el suelo» por la exigencia del primer duelo ante el Espanya: «Va a ser una buena prueba para ver dónde estamos realmente y una oportunidad para mostrar todo el trabajo que estamos haciendo».
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