Puerto del Rosario (Fuerteventura), 7 ene (EFE).
– El Partido Popular de La Oliva (Fuerteventura) ha exigido al grupo de gobierno del Ayuntamiento (CC-PSOE) «un compromiso firme y decidido» con la protección, conservación y puesta en valor del patrimonio histórico del municipio, con edificios cerrados y expuestos al abandono.
En un comunicado, los populares han advertido de que no se puede seguir dando la espalda a una responsabilidad que consideran «clave» para la identidad y el desarrollo local.
Desde el PP recuerdan que, a lo largo de esta legislatura, han presentado diversas iniciativas para la recuperación y dinamización del patrimonio municipal.
Sin embargo, han denunciado, muchas de estas propuestas han sido rechazadas o ni siquiera debatidas, lo que ha impedido avanzar en soluciones reales.
Entre los ejemplos más preocupantes señalan la Casa Mané o Centro de Arte Canario, que continúa cerrado y sin actividad pese a su importancia cultural, y la Casa Alta de Tindaya, un inmueble de gran valor histórico y simbólico que sigue sin uso.
A esta situación, se suma el cierre prolongado de la Cueva de Villaverde, así como el estado del faro de El Cotillo y de los hornos de cal, especialmente los ubicados en esta localidad, que presentan un evidente abandono, alertan.
“El patrimonio no puede limitarse a anuncios o declaraciones de intenciones, sino que debe ser una prioridad real en la gestión municipal», ha señalado el portavoz municipal del PP, José Vicente Calero.
En este sentido, ha insistido en que no se puede permitir «que edificios históricos, espacios culturales y elementos etnográficos se deterioren hasta desaparecer por la falta de planificación y voluntad política».
Calero ha subrayado que «poner en valor el patrimonio es una obligación con nuestro pasado y con las futuras generaciones, pero también una oportunidad para el presente y el futuro de La Oliva, tanto desde el punto de vista cultural como turístico económico».
El Partido Popular defiende que proteger el patrimonio municipal implica actuar, invertir y planificar con responsabilidad, evitando que el paso del tiempo y la inacción política provoquen la pérdida irreversible de bienes que son de todos.
«Cada edificio cerrado, cada enclave olvidado y cada elemento patrimonial que se deteriora es una oportunidad perdida para La Oliva», ha concluido Calero.
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