Las Palmas de Gran Canaria, (EFE).
– El Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Canarias (STEC-IC) ha exigido este viernes la dimisión del consejero de Educación, Poli Suárez, al que acusa de mantener los colegios en un estado «incompatible con la seguridad, la salud y la dignidad que deben garantizarse» en ellos.
Goteras, humedades, aulas inutilizadas, instalaciones eléctricas obsoletas, paredes agrietadas, amianto, barracones, sistemas contra incendios inoperativos, falta de espacios de sombra, centros sin adaptar a las altas temperaturas y obras que interfieren con la actividad lectiva son algunos elementos que conforman la situación que denuncia, según la descripción que hace este sindicato.
En un comunicado, el STEC defiende que el consejero debe dimitir porque «cuatro años son suficientes» para afrontar esa situación, pero no lo ha hecho, pese a que su organización «lleva años denunciando el estado de las infraestructuras educativas».
«Ya no hablamos de una incidencia aislada, de una ola de calor excepcional, ni de un centro concreto», añade.
El STEC recuerda que ya había denunciado públicamente hace tiempo que «determinadas infraestructuras educativas presentan condiciones que ponen en riesgo la integridad física de docentes y alumnado».
Y advierte de que ha acudido a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social para que investigue el cumplimiento de las obligaciones preventivas de la Administración ante las altas temperaturas.
«Será la autoridad competente la que determine las posibles responsabilidades legales», asegura, «pero las responsabilidades políticas las exige STEC-IC».
Para este sindicato, cuatro años son tiempo «más que suficiente para juzgar políticamente los resultados de esa gestión».
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