Santa Cruz de Tenerife, 12 feb (EFE).
– La identidad de un animal muerto determina de forma desigual la huella química y la fertilidad que deja en la tierra, según un estudio liderado por las universidades Miguel Hernández y Alicante, con participación de la Universidad de La Laguna (ULL).
La investigación, liderada por el investigador predoctoral Adrián Colino y publicada en la revista ‘Journal of Animal Ecology’, analiza cómo se recicla la materia orgánica en ecosistemas áridos, ha informado la Universidad de La Laguna en un comunicado.
El equipo monitorizó en Sierra Espuña (Murcia) cadáveres de dos especies distintas: 20 zorros rojos y 19 arruís, un carnívoro y un herbívoro, para comparar su impacto en el pH, los nutrientes y la actividad microbiana del terreno.
Los resultados revelan que, aunque los herbívoros aportan una biomasa mucho mayor, su efecto sobre la bioquímica del suelo es más efímero, mientras que los restos de carnívoros persisten más tiempo en el medio y generan una interacción más prolongada con el entorno.
La diferencia se debe al comportamiento de los carroñeros, ya que, según el estudio, estos animales prefieren consumir rápidamente los restos de herbívoros, mientras que los cadáveres de carnívoros son procesados con mayor lentitud, lo que alarga su influencia sobre el suelo.
La presencia de carroña dispara la actividad microbiana y la concentración de fósforo, un elemento clave para el crecimiento de la vegetación.
De esta manera, los carroñeros actúan como reguladores de procesos geológicos que a menudo son ignorados.
El trabajo concluye que los carnívoros ejercen una influencia desproporcionada en el ecosistema después de su muerte, condicionando el ciclo de nutrientes de forma más persistente que los grandes herbívoros.
EFE.
acp