Galdar se opone a la construcción de una planta eléctrica con biogás en La Atalaya (Guía)

Las Palmas de Gran Canaria, 12 feb (EFE).

– El Ayuntamiento de Gáldar (Gran Canaria) ha presentado alegaciones en el trámite de información pública contra la autorización de la construcción de planta de generación eléctrica con biogás en La Atalaya, en unos terrenos de Santa María de Guía cercanos a sus límites municipales.

En un comunicado, el Ayuntamiento que preside Teodoro Sosa explica que ha solicitado que se le tenga en cuenta como parte «afectada e interesada en el procedimiento, dado que la instalación proyectada se ubica a apenas 800 metros del término municipal de Gáldar y afecta directamente a núcleos de población como Caleta de Arriba y al propio casco de Gáldar».

El Consistorio recuerda que ya presentó alegaciones en octubre de 2025 en contra del proyecto para la construcción de una planta de tratamiento y valorización de restos agropecuarios para la producción de biogás y compostaje, instalación que, a su juicio, «constituye la base funcional del proyecto de hibridación energética para el que ahora se solicita autorización».

«De acuerdo con la legislación vigente, las administraciones afectadas deben ser consultadas y deben participar en este trámite.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Gáldar no fue informado ni se le permitió el trámite de audiencia preceptivo durante el proceso», apunta.

El Consistorio de Gáldar remarca que el Gobierno de Canarias no ha resuelto sus alegaciones contra la planta de biogás, «mientras que ahora se tramita una nueva autorización vinculada a aquella instalación previa sin autorización, y sin que conste una evaluación conjunta e integrada de todos los impactos derivados del conjunto del proyecto».

Para el Consistorio, esta fragmentación de proyectos puede vulnerar los principios de buena administración, seguridad jurídica y evaluación ambiental integrada, al no analizarse de manera conjunta sus efectos.

En sus alegaciones, el Ayuntamiento advierte que la intensificación de la actividad industrial podría generar un incremento de emisiones atmosféricas, olores, ruidos, vibraciones y tráfico pesado, con posibles efectos directos sobre la calidad de vida de los vecinos colindantes.

EFEjmr