Santa Cruz de Tenerife, 16 sep (EFE).
– La Audiencia Provincial tinerfeña acogió el martes la primera sesión del juicio por una supuesta agresión a una menor durante los carnavales de 2024 que habría tenido lugar en un baño portátil.
La joven que entonces tenía 15 años asegura que desde por la tarde de aquel 12 de febrero había estado bebiendo por lo que no recuerda lo ocurrido y que una amiga común le presentó al procesado de 24 años.
Según le contaron, los vieron besándose, sacándose fotos y luego la policía los localizó dentro del baño y obligó a salir pero no se acuerda si al principio dijo que era mayor de edad y que los dos eran novios.
Declaró que en aquel entonces tenía una relación estable y que la iniciativa de presentar una denuncia fue de la policía, aunque luego su padre también la interpuso después de identificar al joven por una red social.
Un agente de paisano fue quien observó sobre las once de la noche como el chico la agarraba “con fuerza” del brazo y la metía en el baño, por lo que tocaron la puerta y un minuto después salieron como si se estuvieran vistiendo.
Les llamó la atención que la chica parecía muchos más joven que el hombre, incluso pensaron al principio que había entrado ella sola al baño o que el acusado la estaba ayudando porque se encontraba mal, pero otras personas que estaban al lado les dijeron que daba la impresión de que mantenían relaciones sexuales.
Los agentes notaron que la supuesta víctima parecía “muy ida”, aseguró que no tenía carnet de identidad por lo que no pudieron comprobar su edad real pero que en cualquier caso era evidente que ella parecía mucho más joven que él.
Al principio dijeron que eran novios aunque rápidamente se dieron cuenta de que mentían dado que ninguno de los dos podía dar datos concretos del otro, ni siquiera el nombre.
El padre de la joven relató que la había visto por la tarde de aquel lunes de carnaval y quedaron en que la recogería sobre las doce de la noche, pero antes se enteró de lo que había ocurrido y cuando la encontró la vio “muy alarmada” y “fuera de sí”.
Amigos del acusado que se habían conocido en un centro de menores, y una amiga de ella coincidieron en relatar que poco tiempo después de haberse presentado empezaron a bailar y a besarse.
Coinciden en relatar que ambos parecían estarlo pasando bien, ella estaba muy bebida y que en un momento dado los dos se marcharon juntos de forma, aparentemente, voluntaria.
El miércoles continúa el juicio con la declaración del acusado al que la Fiscalía pide una pena de 15 años de prisión y el pago de 15.
000 euros por los daños morales causados, más testigos y peritos.
La defensa en sus conclusiones provisionales mantiene la libre absolución y niega de forma “categórica” que su defendido hubiese cometido delito alguno.
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