Las Palmas de Gran Canaria, 17 sep (EFE).
– Los aborígenes grancanarios de la zona de Acusa Seca, en la cumbre de la isla, reutilizaron entre los siglos VII y IX la cueva de la Cruz de la Esquina, que pasó de ser un granero a funcionar como un espacio funerario.
Así se desprende de un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Alcalá de Henares, la Universidad de Burdeos y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), que ha sido publicado en la revista ‘Antiquity’.
Según ha informado este jueves en un comunicado la ULPGC, la investigación se ha basado en el análisis de más de 8.
000 restos de artrópodos hallados en el yacimiento, cuya conservación excepcional ha permitido recuperar también restos óseos humanos, madera, fibras vegetales, cuero y cuerda.
«La abundancia de insectos ha sido clave para reconstruir tanto los antiguos usos de la cueva como algunos de los procesos relacionados con la deposición de los cuerpos», ha señalado la universidad grancanaria.
Los investigadores identificaron una gran cantidad de gorgojos y otros insectos vinculados al almacenamiento de cereales, lo que indica que en la cavidad guardaron importantes cantidades de grano superiores a las que cabría esperar de simples ofrendas funerarias.
Según el estudio, Cruz de la Esquina tuvo inicialmente una función económica relacionada con el almacenamiento de alimentos y posteriormente fue reutilizada como espacio funerario.
El hallazgo modifica parcialmente las interpretaciones tradicionales sobre la evolución de los graneros excavados en cueva en Gran Canaria.
Hasta ahora, los modelos más antiguos y sencillos se habían descrito como cavidades sin silos excavados, mientras que, a partir aproximadamente del siglo VIII, estos espacios se hicieron más complejos, incorporando silos distribuidos alrededor de plataformas o cámaras.
Según los investigadores, la identificación de Cruz de la Esquina plantea que algunos de los graneros más simples podrían haber pasado inadvertidos hasta ahora al haber sido clasificados únicamente como espacios funerarios.
El estudio arqueoentomológico (el análisis que se hace de los insectos procedentes de contextos arqueológicos) también aporta información sobre las prácticas funerarias de los antiguos habitantes de la isla y refuerza un estudio anterior de las mismas universidades que cuestionaba que los cuerpos fueran siempre desecados al sol antes de ser trasladados a las cuevas funerarias.
El estudio de los insectos asociados a la descomposición cadavérica indica que los cuerpos eran llevados a las cuevas poco después de la muerte.
El equipo prevé aplicar esta misma metodología a otras cavidades de Gran Canaria para determinar si Cruz de la Esquina constituye un caso aislado o forma parte de un patrón más amplio de reutilización de antiguos espacios de almacenamiento.
EFEmrgz/as