Las Palmas de Gran Canaria, 24 sep (EFE).
– La Fundación Franz Weber ha demandado este jueves la prohibición de los espectáculos con delfines y leones marinos en las instalaciones de Palmitos Park, en Maspalomas, como ejemplo de lo que no debería hacerse en un recinto supuestamente llamado a «conservar» fauna silvestre en cautividad.
En un comunicado, esta ONG de defensa de los animales argumenta que en Europa se avanza hacia el fin de estas funciones, por lo que reclama una ley nacional en España que aborde su utilización en recintos como Palmitos Park, donde considera que los espectáculos «barnizados» de actividad educativa suponen una forma de cosificación de los cetáceos.
La Fundación señala que estos animales son reducidos a meros objetos de entretenimiento y la dinámica que se realiza a diario no aporta en absoluto valor alguno a su conservación, y mucho menos a la pedagogía con el público asistente.
Así mismo, recalca que España «ostenta el triste liderazgo de delfinarios abiertos de toda la Unión Europea, contribuyendo a un modelo de cautiverio por simple negocio».
De acuerdo con las estimaciones realizadas en los últimos años, según la ONG, en estos contenedores de agua se encontrarían en España un centenar de delfines y media docena de orcas, forzadas a realizar saltos y trucos que nada tienen que ver con su comportamiento natural.
La Fundación Franz Weber considera que la Ley de Protección de los Animales «vació de contenido cualquier propuesta para reconvertir zoos y acuarios, defendiendo la continuidad de estas instalaciones sin que exista un interés real por la conservación de los ecosistemas y sus habitantes».
La actual legislación, agrega la nota, supone un aval a los espectáculos públicos con cetáceos, como delfines, cuyo interés científico o educativo cree «nulo», cuando veta el uso de otras especies silvestres en cautividad en circos, algo en lo que aprecia «una contradicción evidente».
Así mismo, destaca que estudios científicos demuestran cómo la cautividad afecta la salud orgánica de los cetáceos.
«La cautividad impacta negativamente el funcionamiento cerebral de estos animales, con características como gran tamaño de sus cuerpos y cerebros, comportamiento altamente social, cognición sofisticada, esperanza de vida elevada y rangos territoriales muy amplios», indica el comunicado.
Para esta organización, el cautiverio implica instalaciones pequeñas, falta o reducción de ejercicio y limitación de interacciones sociales con individuos de la misma especie, impidiendo el desarrollo de comportamientos normales de socialización, cuidados, búsqueda de alimentos o el recorrido de grandes distancias.
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